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06/11 2026

El presidente de la FEDECATUR reprochó las protestas de los trabajadores desplazados del puerto y la falta de respuestas políticas. Advirtió sobre las consecuencias económicas y laborales del conflicto.

El empresario turístico Ángel Brisighelli expresó una fuerte crítica a las medidas de protesta de los trabajadores desplazados del puerto de Ushuaia, al considerar que perjudican a sectores ajenos al conflicto por la intervención federal. También responsabilizó a los gobiernos nacional y provincial por la ausencia de soluciones y ratificó la posición neutral de las cámaras empresariales.

En declaraciones a radio Provincia, el presidente de la FEDECATUR sostuvo que el enfrentamiento continúa agravándose sin perspectivas de acuerdo: “Incrementar la agresividad de las medidas o ampliar el abanico de los damnificados por la medida, o sea, hacer más daño todavía de lo que ya venían haciendo, no creo que aporte a la solución, honestamente”.

La reciente interrupción de las operaciones de un portacontenedores incorporó nuevos perjudicados a una situación que inicialmente afectaba principalmente al turismo. Brisighelli explicó que las restricciones al ingreso de camiones impidieron desarrollar tareas de descarga y comprometieron el trabajo de transportistas y estibadores.

Su principal reproche apunta a que las protestas recaen sobre actividades sin intervención en las decisiones políticas. Según planteó, los trabajadores “están generando inconvenientes a terceros que no tienen ninguna capacidad de generar respuestas al problema de la intervención del puerto”.

Respecto de los contactos mantenidos con representantes sindicales, describió dificultades para establecer conversaciones y diferencias sobre el acompañamiento solicitado a las entidades empresariales. En ese contexto, reiteró: “No tomamos partido por ninguna de las dos partes”, y precisó que el sector turístico procura preservar la operatividad independientemente de quién ejerza la administración.

La falta de interlocución institucional constituye, para Brisighelli, otro obstáculo decisivo. Recordó que solicitaron reuniones tanto al gobernador como a autoridades nacionales, sin obtener respuestas. Su diagnóstico fue contundente: “Aquellos que de alguna forma u otra pueden ayudar a solucionar el problema, que tienen capacidad real de solucionar el problema, no nos atienden, ninguno de los dos lados”.

Finalmente, advirtió que las consecuencias podrían manifestarse especialmente durante las próximas temporadas de cruceros, cuando las compañías revisen sus itinerarios y evalúen alternativas chilenas.

Sobre la continuidad de las protestas, lanzó una advertencia: “Si siguen con estas medidas lo que van a recibir del puerto van a ser cenizas”, en referencia al riesgo de perder operaciones y empleos.

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