El Dr César Berenstein reveló algunos simples hábitos para disfrutar de una buena salud cardiovascular.
Caminar, comer mejor, fortalecer los músculos y aprender a manejar el estrés son hábitos que pueden marcar la diferencia. El cardiólogo César Berenstein visitó Ushuaia y compartió con Prensa Libre recomendaciones sencillas para prevenir enfermedades del corazón, arterias y venas.
SEDENTARISMO, NO.
El cardiólogo César Berenstein, quien trabajó durante más de una década en el Hospital Regional Ushuaia y en la Clínica San Jorge, en Ushuaia, antes de radicarse en El Bolsón, visitó recientemente la ciudad y dialogó con Prensa Libre sobre la importancia de incorporar hábitos saludables y sostenerlos en el tiempo.
Durante la entrevista, el profesional hizo hincapié en que la prevención no debe limitarse a controlar la presión arterial o realizarse estudios cuando aparece alguna molestia. También implica prestar atención a nuestra actividad física, alimentación, peso corporal, descanso y bienestar emocional.
El profesional afirmó que no hace falta correr una maratón, pagar un gimnasio ni someterse a dietas imposibles para empezar a cuidar el corazón. Caminar media hora cinco días a la semana, incorporar frutas y verduras a las comidas, hidratarse, reducir los productos ultraprocesados y encontrar momentos de relajación para aliviar las tensiones cotidianas son algunas de las medidas que pueden contribuir a prevenir enfermedades cardiovasculares.
Una campaña que permitió conocer factores de riesgo
Berenstein recordó una experiencia que dejó un antecedente importante sobre la salud cardiovascular en la ciudad: la campaña de prevención Conozca sus números, que impulsó entre 2007 y 2012 y permitió relevar a unas 1.600 personas.
La iniciativa se desarrolló en la Clínica San Jorge y contó con el asesoramiento de la Fundación Cardiológica Argentina y la Fundación Favaloro.
A quienes participaban se les controlaba la presión arterial, el colesterol, la glucosa en sangre y el peso corporal. También se registraban hábitos como el tabaquismo y el sedentarismo.
OBESIDAD, NO.
El grupo relevado tenía una edad promedio ligeramente superior a los 40 años y representaba, según las estimaciones de aquel momento, alrededor del 5% de la población adulta de Ushuaia.
Entre los factores de riesgo más frecuentes aparecieron el exceso de peso y la falta de actividad física. Berenstein aclaró que no cuenta con información actualizada que permita hoy determinar cuánto cambiaron esos indicadores desde entonces. Sin embargo, consideró que el sedentarismo y la obesidad siguen siendo problemas frecuentes y que aquella experiencia conserva valor como antecedente para pensar la prevención.
Caminar media hora, cinco días a la semana
Entre sus principales recomendaciones, el especialista destacó la importancia de realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada. Una meta que, según explicó, puede alcanzarse sin mayores dificultades si se incorpora una caminata de media hora durante cinco días a la semana.
“Esta es una meta que puede alcanzarse sin mayores dificultades, proponiéndose caminar media hora durante cinco días. No es indispensable en absoluto practicar deportes o pagar un gimnasio. Lo fundamental es incorporar movimiento a la rutina y aumentar progresivamente la actividad de acuerdo con las posibilidades de cada persona”, señaló.
MOVIMIENTO, SI.
Pero moverse no es la única cuestión importante. El médico también aconsejó sumar ejercicios de fuerza muscular al menos dos veces por semana. Explicó que, con el paso de los años, se produce una pérdida progresiva de masa muscular y que trabajar para conservarla resulta fundamental no solo para el metabolismo, sino también para mantener la autonomía.
“De eso dependerá nuestra independencia en el futuro, ya que la pérdida se refleja en la posibilidad de levantarnos de una silla o de caminar, entre otras actividades”, advirtió.
Para quienes disponen de poco tiempo o cuentan con recursos económicos limitados, mencionó alternativas que pueden realizarse incluso en el hogar, utilizando una silla, el propio peso corporal o pequeñas pesas.
De todos modos, hizo una salvedad importante: las personas sedentarias que presentan factores de riesgo deben realizar una evaluación médica antes de comenzar actividades físicas intensas.
Alimentación: mejorar hábitos sin soluciones mágicas
Otro de los pilares de la prevención es la alimentación. Berenstein aconsejó consumir al menos cinco porciones diarias de frutas y verduras, reducir los azúcares refinados y limitar los productos ultraprocesados.
También destacó especialmente los beneficios de incorporar legumbres, como porotos y lentejas, por su valor nutricional y su costo relativamente accesible.
Como ejemplo de una alternativa práctica para facilitar su consumo, compartió un hábito propio: “En mi caso, suelo prepararlas en buena cantidad, cocinarlas en agua y después conservarlas freezadas en porciones. De ese modo, se me facilita el consumo durante la semana de un alimento rico y muy beneficioso para la salud en general”.
ALIMENTACION SALUDABLE, SI
También recomendó prestar atención a las porciones y evitar comer distraídamente frente al televisor, una costumbre que puede llevar a consumir más de lo necesario.
Frente al sobrepeso, fue claro: no existen soluciones mágicas. Los resultados dependen de cambios sostenidos en los hábitos y, cuando corresponde, de acompañamiento profesional.
A estas recomendaciones sumó la importancia de mantener una hidratación adecuada como parte del cuidado cotidiano del organismo.
Con respecto a la creencia de que “una copita de vino al día aleja al doctor”, Berenstein la desmintió: “Es cierto que durante mucho tiempo circuló la idea de que una copa de vino tinto podía ser beneficiosa para el corazón. Sin embargo, nunca hubo investigaciones científicas que avalaran esa teoría. Por el contrario, actualmente no se recomienda comenzar a consumir alcohol por supuestos beneficios cardiovasculares. Para quienes beben, aconsejó reducir la cantidad y la frecuencia”.
La importancia de estar en paz
Pero el cuidado del corazón no depende únicamente de lo que comemos o del ejercicio que hacemos. Berenstein también destacó la importancia del bienestar emocional y de los vínculos personales.
Recordó que, durante una entrevista realizada para su programa radial Llegó el Doctor, un reconocido especialista le señaló que la primera recomendación para cuidar el corazón debía ser “buscar la tranquilidad de espíritu”.
Aquella respuesta lo sorprendió porque esperaba que mencionara factores de riesgo más conocidos, como el tabaquismo o la obesidad.
A partir de esa experiencia, resaltó el valor de compartir tiempo con familiares y amigos, mantener actividades que generen bienestar y recurrir, cuando resulte útil, a prácticas como el yoga o el mindfulness, entre otras herramientas basadas en la atención plena.
Reconoció que las dificultades económicas y las preocupaciones cotidianas pueden hacer más difícil encontrar esos espacios. Sin embargo, insistió en que atender la salud emocional también forma parte de una mirada integral sobre la prevención.
Más simple que complejo
Durante su visita a Ushuaia, Berenstein brindó charlas preventivas en la ciudad capital y en Puerto Almanza. Y en cada presentación, el profesional, que se desempeñó como vicepresidente de la Asociación de Cardiología Argentina, dejó un mensaje que resume el espíritu de sus recomendaciones: “No hay que esperar que aparezcan síntomas, sino anticiparse a la aparición de problemas de salud, cambiando simplemente nuestros hábitos”.
Related