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20/10 2026

Ángel Abdala, carnicero de Río Grande, dialogó con Aire Libre FM sobre la compleja situación que atraviesa el comercio minorista de carne, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de los precios y la caída del consumo. “Cada mes la carne sigue subiendo, no hay ventas, los sueldos no dan abasto y los impuestos suben. Una locura”, expresó.

Abdala explicó que la situación económica del negocio se deterioró progresivamente y que, junto al propietario del comercio, Luis, vienen analizando desde hace aproximadamente un mes la falta de rentabilidad. “Hoy la carnicería no da ganancias. Soy consciente de los números que manejamos y de la cantidad de ventas que hemos perdido. Es imposible que hoy él pueda seguir levantando. Yo los números los hago y cada vez veo menos”, sostuvo.

De cinco medias reses a una

Uno de los indicadores más claros de la caída del consumo es la reducción en las compras de mercadería. Según relató, anteriormente el comercio adquiría alrededor de cinco medias reses al comienzo de cada mes y volvía a comprar a mediados del período. En fechas especiales, como el Día de la Madre, las cantidades eran todavía mayores.

“Otros años, para el Día de la Madre, tenía siete medias reses para esta fecha. Tenía pedidos ya hechos y hoy no tengo un pedido para el Día de la Madre”, afirmó.

El trabajador remarcó que este año no lograron recuperar esos niveles de compra y que la reducción de la demanda impacta directamente en la actividad. Como referencia, indicó que pasaron de trabajar con cinco a siete medias reses en fechas importantes a comprar solamente una, lo que representa una disminución cercana a los 500 kilos de carne.

Abdala atribuyó esta situación a una combinación de factores: el encarecimiento de la carne, la caída de los salarios y el aumento de los impuestos. “La gente lo primero que descartó fue la carne”, resumió.

El cambio en los hábitos de consumo

Ante las dificultades para sostener el consumo de carne vacuna, las familias comenzaron a buscar alternativas más económicas. Abdala señaló que primero se produjo una sustitución por el pollo y que, más recientemente, algunos consumidores también comenzaron a inclinarse por la carne de cerdo.

Sin embargo, aclaró que esos cambios no alcanzan para compensar la pérdida del poder adquisitivo. “La gente busca alternativas porque el bolsillo no da. Yo también salgo a buscar precios y recorro. Hoy la gente sale a recorrer y te aseguro que igual no se llena”, manifestó.

También advirtió que las dificultades económicas se hacen sentir cada vez más temprano durante el mes. Mientras que antes la caída de las compras se notaba principalmente a partir del día 20 o 25, ahora muchos clientes llegan con problemas para afrontar sus gastos desde el día 12.

Incluso, indicó que algunas personas vuelven a solicitar mercadería fiada, una práctica que históricamente formó parte de la dinámica de los comercios de barrio, pero que se redujo por las dificultades de los propios clientes para cancelar sus deudas.

La preocupación por la continuidad del negocio

El Grupo Provincia es un comercio de barrio con más de 30 años de trayectoria y una clientela construida a lo largo de distintas generaciones. No obstante, Abdala señaló que la relación de confianza con los vecinos no alcanza para sostener las ventas frente a la actual situación económica.

“Hoy te ponés a sacar mercadería y, si sacás carne, tenés 600 o 700 lucas en mercadería”, explicó, al referirse al capital que debe disponer el comercio para abastecerse.

El trabajador también manifestó su preocupación por la continuidad de su puesto laboral. Según contó, conversó con Luis durante las últimas semanas sobre la posibilidad de que deje de funcionar el sector de carnicería, debido a que los ingresos ya no alcanzan para sostener la actividad.

Abdala explicó que su remuneración incluye un sueldo y un porcentaje de las ventas, por lo que la caída del movimiento comercial también repercute directamente en sus ingresos.

El testimonio refleja las dificultades que enfrenta una actividad históricamente vinculada al consumo cotidiano de las familias. Con menos compras, precios cada vez más elevados y salarios que pierden capacidad de compra, la caída de las ventas comienza a comprometer no solo la rentabilidad de los comercios, sino también la continuidad de los puestos de trabajo.

🎙️ Aire Libre FM 96.3 Escuchá la entrevista completa:

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