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11/10 2026

Este aniversario de nuestra querida Ushuaia nos encuentra ante un desafío que cada uno de nosotros debe asumir con plenitud: el tránsito por una de las instancias más complejas de las últimas décadas.

Nos encontramos atravesando un momento en el que convergen la necesidad de transformar de manera impostergable una matriz productiva anclada a la Ley de Promoción Industrial desde hace 54 años —cuya necesidad de actualización hoy resulta innegable— y la urgencia de atender las necesidades socioeconómicas de nuestra comunidad. Es evidente el impacto en los ingresos de las familias trabajadoras a causa de la pérdida de empleos y la baja en el salario real, así como la afectación que sufren el comercio local y los prestadores de servicios.

Resulta visible que, en nuestra ciudad, gran parte del empleo se vincula directa o indirectamente con el sector público, lo que genera una alta dependencia de los ingresos por coparticipación y regalías, exponiendo la estabilidad económica local.

Por ello, muchos nos preguntamos si no es momento de abordar decididamente los problemas que nos aquejan, aceptar la realidad actual y ponernos a trabajar de manera coordinada en la tan anhelada reconversión de la matriz productiva.

Así como Ushuaia transitó diversas etapas socioeconómicas —la aldea, el presidio, la Base Naval, la consolidación administrativa con el puerto de servicios y la provincialización—, hoy nos corresponde el desafío de diseñar, entre todos, la etapa que viene.

Existe un consenso claro sobre la importancia de consolidar al turismo como una fuente genuina y sostenible de ingresos. Sin embargo, este desarrollo debe incluir no solo a los operadores del sector, sino a toda la comunidad en su conjunto.

Alcanzar este objetivo requiere del liderazgo responsable de las autoridades, acompañado por el compromiso y la mirada atenta de la ciudadanía. Es tiempo de ponernos a trabajar unidos y renovar la confianza en las instituciones y en quienes nos representan.

El atractivo de “La Ciudad del Fin del Mundo”, sumado a las riquezas naturales que nos rodean, posiciona a Ushuaia como un destino de enorme valor tanto para el turismo nacional como para visitantes de todas partes del mundo.

No obstante, para ser anfitriones a la altura de esa expectativa, debemos cuidar con mayor esmero la presentación de nuestra ciudad. Es difícil transmitir la mejor imagen si el estado de las calles y veredas dificulta la circulación habitual, o si las fachadas y frentes lucen descuidados. Del mismo modo, la contaminación visual causada por el cableado aéreo resta belleza al marco natural de nuestras montañas. Contamos con un amplio margen de mejora si aspiramos a que Ushuaia sea un destino que cada visitante recomiende con entusiasmo.

Los cambios necesarios los debemos impulsar entre todos, cada cual desde su lugar, pero fundamentalmente sobre la base de reglas claras que se cumplan sin excepciones. Confiamos en que sabremos estar a la altura de las circunstancias y que, una vez más, Ushuaia superará con éxito los desafíos que se le presenten.

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