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09/10 2026

Durante la sesión del 9 de septiembre, Horacio Pietragalla acusó a dos colegas de tener “nostalgia de Videla”. Fue uno de los episodios que completaron un resultado contundente: en el 100% de las sesiones celebradas por Diputados durante el período ordinario de 2026, hasta el 8 de octubre, hubo al menos una agresión personal documentada de manera oficial.

El dato contrasta con la frecuencia de las reuniones. En el mismo tramo de 2025 se habían celebrado 13 sesiones, frente a las 6 de este año. La actividad del recinto se redujo un 54%, mientras los enfrentamientos personales estuvieron presentes en todos los encuentros.

Qué ocurrió en las 6 sesiones de Diputados de 2026

La revisión de registros parlamentarios, grabaciones y coberturas periodísticas permitió identificar incidentes en cada una de las sesiones ordinarias o informativas realizadas hasta el día de hoy.

Los episodios abarcan insultos, descalificaciones dirigidas a otros legisladores y enfrentamientos personales que excedieron el intercambio habitual de argumentos políticos.

  • 8 de abril: durante el debate sobre la reforma de la Ley de Glaciares, Horacio Pietragalla se levantó de su banca y se acercó a los gritos hacia el bloque de La Libertad Avanza. Entre las expresiones dirigidas a otros legisladores estuvieron “salame” y “pancho”. Sus compañeros intervinieron para apartarlo del enfrentamiento.
  • 29 de abril: durante el informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, Natalia Zaracho respondió a las interrupciones provenientes del sector oficialista con la expresión “Callate, payaso”, mientras intentaba continuar su intervención.
  • 20 de mayo: Rodolfo Tailhade insultó a Gerardo Huesen después de que el legislador libertario interrumpiera su discurso. La discusión escaló cuando Pietragalla atravesó el recinto para enfrentarlo personalmente. Martín Menem debió intervenir para restablecer el orden.
  • 24 de junio: Mario Manrique protagonizó una discusión con Martín Menem después de reprocharle que no prestaba atención a su exposición. El intercambio incluyó acusaciones de falta de respeto y una invitación a continuar la conversación fuera del recinto.
  • 26 de agosto: Lilia Lemoine insultó a Marcela Pagano mientras esta tenía la palabra. Entre las expresiones registradas estuvo “Callate, sucia”. La sesión también incluyó otros enfrentamientos verbales entre diputados.
  • 9 de septiembre: Horacio Pietragalla acusó a los legisladores Nicolás Mayoraz y Federico Pelli de tener “nostalgia de Videla”, en respuesta a homenajes y referencias históricas realizados durante la sesión.
Las agresiones ya eran frecuentes en 2025

Durante 2025 también se registraron episodios que interrumpieron debates y obligaron a intervenir a las autoridades parlamentarias.

El 12 de marzo de 2025, Oscar Zago y Lisandro Almirón protagonizaron una pelea que incluyó empujones y golpes en el recinto. La discusión surgió después de que Almirón acusara a Zago de traición por haber contribuido a reunir el quórum.

El 27 de agosto, Lilia Lemoine y Marcela Pagano volvieron a enfrentarse durante la presentación del entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos. La discusión incluyó gritos y acusaciones personales, y la sesión debió interrumpirse durante varios minutos.

Estos antecedentes muestran que las agresiones atraviesan distintas disputas políticas, incluso enfrentamientos dentro de sectores que habían compartido un mismo espacio.

El Reglamento ya contempla sanciones por faltas al orden

La Cámara de Diputados dispone de herramientas para intervenir frente a estas conductas.

El artículo 185 de su Reglamento considera faltas al orden las personalizaciones, los insultos y las interrupciones reiteradas. La Presidencia puede exigir que un legislador retire o explique sus palabras y, cuando corresponda, llamarlo formalmente al orden.

Si las faltas se reiteran durante una misma sesión, también puede proponerse quitarle el uso de la palabra al diputado por el resto de la jornada.

El 5 de octubre de 2026, Mercedes Llano, diputada de La Libertad Avanza, presentó un proyecto de resolución para incorporar sanciones económicas por insultos, amenazas, intimidaciones o agresiones durante el ejercicio de la función parlamentaria.

La iniciativa, registrada como expediente 5264-D-2026, busca modificar el Reglamento de la Cámara y fue girada a la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento. Todavía no está vigente.

La propuesta plantea una discusión sobre la necesidad de nuevas penalidades, pero también sobre la aplicación efectiva de los mecanismos disciplinarios existentes.

La responsabilidad de los legisladores, más allá de las cifras

La calidad del debate es parte de su responsabilidad institucional. Las diferencias políticas pueden ser profundas y expresarse con dureza sin convertirse en descalificaciones personales, amenazas o enfrentamientos intimidatorios.

Los datos examinados muestran dos situaciones simultáneas: la Cámara sesionó considerablemente menos que durante el mismo período de 2025 y en el 100% de sus reuniones ordinarias de 2026 se documentaron este tipo de agresiones.

Mientras los legisladores se enfrentan por cuestiones personales, los problemas que afectan a millones de argentinos quedan en segundo plano. El Congreso es el ámbito donde deben discutirse leyes, controlar al Poder Ejecutivo y abordar cuestiones que inciden directamente en la vida cotidiana de la población. Cada intercambio que deriva en insultos o disputas personales desvía la atención de esas responsabilidades.

La reducción del 54% en la cantidad de sesiones vuelve todavía más relevante cómo se aprovechan las oportunidades de deliberación. Los enfrentamientos personales plantean interrogantes sobre las prioridades que exhiben los representantes cuando ocupan sus bancas.

Las reglas de convivencia parlamentaria ya existen. La discusión pendiente es cómo garantizar su cumplimiento y qué responsabilidad asumen los legisladores para que sus diferencias personales no terminen desplazando los asuntos que fueron elegidos para tratar.

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