La construcción de una sede propia en Ushuaia comenzó a materializarse con los primeros trabajos en el terreno. Desde la Cooperadora destacan el acompañamiento de vecinos y empresas como pieza fundamental para sostener el proyecto.
El inicio de los trabajos para construir la nueva sede del CAAD de Ushuaia abrió una etapa decisiva para un proyecto largamente esperado, cuyo avance tendrá en la colaboración de empresas, comerciantes y vecinos uno de sus principales sostenes.
Yésica Fourastié, presidenta de la Cooperadora, describió en radio Aire Libre la expectativa generada por las primeras tareas: “Estamos inmensamente felices porque empezamos con nuestro gran sueño de tener una escuela propia, si bien sabemos que esto va a ser largo y nada fácil”, aunque destacó que observar las máquinas trabajando en el terreno representa la materialización del proyecto.
La búsqueda de aportes se realiza de manera directa y de acuerdo con las necesidades de cada etapa. Fourastié explicó que junto con la directora realizan las gestiones “uno a uno” y remarcó la recepción encontrada: “Las respuestas son impresionantes”, porque existe “un compromiso social con la causa del CAAD”. Esa predisposición adopta distintas formas y posibilidades: “Todos quieren colaborar, por supuesto que no se puede con todo, pero el que puede, lo hace”.
El objetivo ahora es que ese acompañamiento aumente a medida que la construcción resulte visible. “Tengo la sensación de que toda Ushuaia esta compenetrada con el CAAD, y todos tenemos el mismo objetivo, que se pueda realizar esta escuela”, afirmó Fourastié. Para generar conciencia, muestran el proyecto y también invitan a conocer las actuales instalaciones y comprender la necesidad de reemplazarlas.
Actualmente concurren 180 estudiantes, trabajan 70 docentes y existen personas en lista de espera. “El principal problema nuestro es que no tenemos espacio”, explicó, además de señalar dificultades de accesibilidad y problemas de gas y agua.
Frente a esas condiciones, la futura sede pretende ofrecer instalaciones adecuadas para estudiantes, docentes y familias. “Entendemos que la escuela va a ser un espacio de vida más cómodo, más funcional, más para todos”, sintetizó Fourastié.
Después de un año y medio de trámites, estudios y presentaciones, el comienzo de la obra permite proyectar una institución propia cuyo crecimiento necesitará mantener el respaldo colectivo. Fourastié resumió el sentido de ese esfuerzo al señalar que docentes, directivos y cooperadores “estamos de paso”, mientras los estudiantes “van a pasar toda su vida acá”.
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