Respuesta británica ante Naciones Unidas.
Tras el discurso de Javier Milei ante la Asamblea General, representantes británicos ante la ONU reivindicaron la posición de Londres sobre la soberanía de las Islas y sostuvieron que sus habitantes tienen derecho a desarrollar los recursos naturales del territorio.
El Reino Unido respondió al discurso pronunciado por el presidente Javier Milei ante la Asamblea General de las Naciones Unidas con un comunicado en el que reafirmó su posición sobre la soberanía de las Islas Malvinas y defendió la explotación de hidrocarburos en el área en disputa.
El documento fue difundido por los representantes británicos ante Naciones Unidas luego de que Milei reclamara ante la Asamblea General que el Reino Unido retome las negociaciones por la soberanía y cuestionara a la organización internacional por la falta de consecuencias frente a las acciones unilaterales británicas.
“El Reino Unido no tiene ninguna duda sobre su soberanía sobre las Islas Malvinas y Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur, y las zonas marítimas circundantes de ambos territorios”, sostiene el comunicado, que utiliza la denominación británica para referirse a las Islas.
En el mismo sentido, Londres reafirmó su “firme apoyo al derecho de autodeterminación de los isleños” y sostuvo que ese principio está contemplado en la Carta de las Naciones Unidas y en los pactos internacionales sobre derechos humanos.
“Los isleños tienen tanto derecho a determinar su condición política y a procurar libremente su desarrollo económico, social y cultural como cualquier otro pueblo”, señalaron los representantes británicos.
El comunicado también cuestionó el reclamo argentino de soberanía y sostuvo que las resoluciones de Naciones Unidas que instan a ambos países a negociar no modifican, según la interpretación británica, lo que considera el derecho de autodeterminación de los habitantes de las Islas.
Como antecedente, el Reino Unido mencionó el referéndum realizado en 2013, en el que, según el documento, el 99,8% de los participantes votó por mantener el estatus de las Islas como territorio de ultramar británico. Londres sostuvo a partir de ese resultado que “no puede haber diálogo sobre soberanía a menos que los isleños de las Malvinas así lo deseen”.
Sobre la explotación de recursos naturales, el Gobierno británico afirmó que respalda el derecho de los habitantes de las Islas a desarrollar sus recursos y sostuvo que la actividad hidrocarburífera constituye, según su posición, “una actividad comercial legítima regulada por la legislación del Gobierno de las Islas”.
El comunicado agrega que esa actividad se desarrollaría, de acuerdo con la posición británica, en conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y sostiene que la legislación argentina no resulta aplicable en las Islas.
Respecto de las resoluciones de Naciones Unidas invocadas por la Argentina, Londres afirmó que la Resolución 2065 de la Asamblea General “no prohíbe el desarrollo económico ni desplaza el derecho de autodeterminación de los isleños”. También sostuvo que la Resolución 31/49 no limita, según su interpretación, los derechos que atribuye a los habitantes de las Islas.
Finalmente, el Reino Unido cuestionó las medidas argentinas contra empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las Islas y las calificó como un intento de ejercer “jurisdicción extraterritorial”. Según el comunicado, esas acciones “no tienen justificación alguna en el derecho internacional” y afectan el desarrollo de actividades comerciales.
La respuesta británica se produjo horas después de que Milei ratificara ante la Asamblea General que Malvinas constituye “una causa nacional” para la Argentina y reclamara al Reino Unido reanudar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica a la disputa de soberanía.
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