De una experiencia familiar a una política sanitaria municipal.
A partir del caso de una familia de Río Grande el Municipio puso en marcha un programa que formará a profesionales y trabajadores para reconocer signos que puedan requerir una evaluación temprana. Los vecinos además podrán inscribirse como potenciales donantes de médula ósea.
El hisopado bucal es una práctica rápida y no invasiva que habilita a ser donante de médula ósea en Río Grande.
El Municipio de Río Grande puso en marcha un programa destinado a capacitar a los equipos de los Centros Municipales de Salud para reconocer de manera temprana señales de alarma vinculadas a las leucemias y, al mismo tiempo, ampliar la cantidad de potenciales donantes de células progenitoras hematopoyéticas —conocidas habitualmente como células madre de la sangre—.
La iniciativa fue presentada en el Espacio Tecnológico y contempla la formación de profesionales, enfermeros y trabajadores de los centros de salud municipales, además de acciones destinadas a acercar información a las familias.
Una de las principales novedades para los vecinos será la posibilidad de inscribirse como donantes voluntarios de médula ósea en los Centros Municipales de Salud. Según se informó, el procedimiento inicial consiste en una sencilla muestra tomada mediante un hisopado bucal, cuyos datos pueden incorporarse al registro de donantes.
La ampliación de ese registro es relevante porque, de acuerdo con la referente provincial de CUCAI, Gabriela Borda, aproximadamente uno de cada cuatro pacientes encuentra un donante compatible dentro de su grupo familiar, mientras que el resto necesita recurrir a registros de donantes voluntarios.
Por esa razón, explicó que cuanto mayor sea la cantidad y diversidad de personas incorporadas al registro, mayores serán las posibilidades de encontrar una compatibilidad para quienes necesiten un trasplante.
CÓMO SURGIÓ EL PROGRAMA
El programa surgió a partir de la experiencia de una familia de Río Grande que atravesó un caso de leucemia y planteó al Municipio la necesidad de contar con mayor información y herramientas para favorecer la detección temprana.
Florencia Pérez, mamá de Simón, contó que esa experiencia derivó en el planteo que finalmente dio origen a la iniciativa. “La detección temprana no es solo una frase médica, es la frontera exacta entre la vida y la desesperanza”, expresó.
También destacó que el Municipio haya tomado la experiencia familiar y la haya incorporado a una propuesta dirigida a toda la comunidad.
Por su parte y desde el área de Salud municipal, el subsecretario Agustín Pérez explicó que uno de los objetivos es que los profesionales de los centros municipales estén preparados para reconocer señales de alarma y brindar información a las familias.
El funcionario señaló además que el programa contempla una segunda línea de trabajo vinculada con la incorporación de nuevos potenciales donantes al registro que lleva adelante CUCAI.
Gabriela Borda destacó asimismo la participación de los trabajadores municipales que recibirán capacitación para realizar la captación de potenciales donantes y remarcó que la incorporación al registro implica un compromiso que puede extenderse durante varios años.
La propuesta combina así dos objetivos: mejorar la capacidad de los equipos de atención primaria para reconocer tempranamente posibles señales de leucemia y ampliar la red de donantes voluntarios de médula ósea.
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