Un informe técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) contradice varias de las capacidades militares atribuidas al radar de LeoLabs instalado en Tolhuin por el Ministerio de Defensa. El organismo sostuvo que el sistema está diseñado para detectar y seguir objetos en órbita baja y no para rastrear aeronaves, misiles o blancos terrestres y marítimos.
El radar de LeoLabs en Tolhuin quedó en el centro de una controversia luego de que el Ministerio de Defensa cuestionara su instalación y le atribuyera capacidades que podían representar un riesgo para la seguridad nacional.
Sin embargo, el análisis técnico realizado posteriormente por la CONAE presentó un escenario diferente.
Según el organismo, el radar está diseñado para detectar y seguir objetos espaciales en órbita baja, hasta unos 2.000 kilómetros de altura. Su función es el seguimiento de satélites y otros objetos orbitales, y no la vigilancia convencional de aeronaves, misiles, vehículos o blancos ubicados sobre la superficie.
La CONAE sostiene que el sistema no está diseñado para seguir misiles ni aeronaves, ni para mantener el seguimiento de objetos que puedan modificar su trayectoria como lo haría un vehículo en vuelo atmosférico.
La misma diferenciación alcanza a los lanzamientos: que un radar pueda seguir un objeto una vez que se encuentra en órbita no significa que tenga capacidad para realizar seguimiento de un misil o de otro vector durante su trayectoria atmosférica.
De esta manera, varias de las funciones que Defensa había considerado posibles no aparecen respaldadas por la evaluación técnica de la CONAE.
También plantea diferencias respecto de la posibilidad de utilizar el equipamiento para tareas de inteligencia de señales.
En este punto, la CONAE fue más cautelosa. Señaló que determinadas características del equipamiento pueden comprobarse técnicamente, pero aclaró que determinar si esas capacidades tienen utilidad para inteligencia o si constituyen un riesgo para la seguridad nacional excede sus competencias.
Es decir, el organismo no confirmó la hipótesis planteada por Defensa, pero tampoco pretendió realizar una evaluación de inteligencia.
El sistema puede observar satélites militares, ya que técnicamente no discrimina entre satélites civiles, militares u otros objetos espaciales. Además, la CONAE reconoce que la información obtenida puede tener valor estratégico.
Los datos captados en Tolhuin son enviados a centros de LeoLabs en Estados Unidos, donde son procesados e integrados con información de otras estaciones de la compañía.
Así, el informe de la CONAE introduce una diferencia fundamental en el debate: el radar puede generar información espacial de interés estratégico, pero eso no significa que tenga las capacidades de vigilancia militar convencional que le atribuyó Defensa.
El documento, por lo tanto, no determina si la estación representa o no un riesgo para la seguridad nacional. Pero sí cuestiona técnicamente varias de las capacidades utilizadas por el Ministerio de Defensa para fundamentar sus objeciones.
La discusión sobre el radar de Tolhuin queda así dividida en dos planos: qué puede hacer técnicamente el sistema y qué implicancias estratégicas tiene la información que genera. Sobre lo primero, la CONAE fue concreta. Sobre lo segundo, dejó la evaluación en manos de las autoridades de Defensa e inteligencia.
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