Trabajadores del Centro Popular de Cultura (CPC) difundieron una carta abierta dirigida a la comunidad de Río Grande y de Tierra del Fuego, en la que denuncian la falta de respuestas del Gobierno provincial casi cinco años después de la creación del organismo. El comunicado, al que accedió ((La 97)) Radio Fueguina, lleva la firma de los docentes talleristas y la comunidad del CPC, sede Río Grande.
En el texto, los firmantes recordaron que el 10 de diciembre de 2021 el Gobernador Gustavo Melella, junto a las autoridades de Educación y Cultura, «anunció la creación del CPC, bajo la órbita del Ministerio de Educación», en un acto que prometía «la regularización, la estabilidad laboral, la titularización docente, la definición de la estructura del organismo y la construcción de un espacio físico propio» en Río Grande, Tolhuin y Ushuaia. Sin embargo, remarcaron que «a casi cinco años de aquel anuncio, la estabilidad prometida sigue siendo un papel sin cumplir».
Pese a la falta de respuestas administrativas y legales, los trabajadores destacaron que en estos cinco años «no bajamos los brazos»: crecieron como institución fortaleciendo los equipos en toda la provincia, diseñaron propuestas con perspectiva de género y diversidad, llegaron «a todos los sectores, acompañando desde las primeras infancias hasta nuestros adultos mayores» y sostuvieron los talleres «con un enorme compromiso social, aunque nuestra labor sigue precarizada».
Los docentes fueron categóricos al reclamar soluciones concretas. En este mismo sentido, subrayaron que no piden «privilegios», sino que exigen «el tratamiento urgente del expediente de titularización de los docentes y el tratamiento definitivo de la estructura del CPC con la totalidad de sus integrantes», expresaron, con el objetivo de resguardar los puestos de trabajo y garantizar la continuidad del organismo.
La carta también incluyó un pedido de disculpas a la comunidad por las suspensiones de clases derivadas de problemas edilicios o de superposición con otras actividades. Los talleristas explicaron que no cuentan con espacios propios y dependen de la cesión de lugares que muchas veces «no están aptos para el dictado de talleres», aunque los adaptan «con esfuerzo con el único fin de llegar a la comunidad». Finalmente, pidieron el apoyo y la solidaridad de toda la comunidad para que el reclamo sea escuchado y se ponga fin a la incertidumbre laboral que los afecta.
Related