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09/09 2026

El diplomático planteó fortalecer la agenda común entre ambos países.

Gonzalo Uriarte Herrera ratificó el respaldo de Santiago al reclamo argentino y planteó reciprocidad respecto del Estrecho de Magallanes. También llamó a dejar atrás los nacionalismos y avanzar hacia una mayor integración bilateral.

El embajador de Chile en Buenos Aires, Gonzalo Uriarte Herrera, durante su exposición en en el Rotary Club.

El embajador de Chile en la Argentina, Gonzalo Uriarte Herrera, ratificó el respaldo de su país al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas y planteó la necesidad de que ambos países hagan propias las prioridades estratégicas del otro para avanzar en un proceso de mayor integración.

“Si los chilenos entendemos que para Argentina Malvinas es importante, hagámoslo propio”, afirmó el diplomático durante una exposición ante el Rotary Club de Buenos Aires. Como contrapartida, señaló la importancia que tiene para Chile el reconocimiento argentino de su soberanía sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes.

“Sabemos que para Argentina es muy importante”, sostuvo Uriarte sobre Malvinas y recordó la política de respaldo que Chile mantiene en los distintos foros multilaterales. “Si para Argentina es recíproco, esperamos lo mismo, como es con el Estrecho”, agregó durante el encuentro.

En ese marco, el embajador llamó a “no exacerbar nacionalismos” y reivindicó la posibilidad de dejar atrás antiguas disputas para construir una agenda común. Como ejemplo mencionó a Europa, donde países que atravesaron guerras y enfrentamientos territoriales avanzaron posteriormente en la construcción de túneles, puentes y espacios de libre circulación.

Las declaraciones se produjeron menos de una semana después del encuentro entre Javier Milei y José Antonio Kast, que también permitió descomprimir la tensión generada en torno al Estrecho de Magallanes.

Durante esa reunión bilateral, Kast ratificó el respaldo chileno a los legítimos derechos de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, además de la necesidad de reanudar las negociaciones con el Reino Unido para alcanzar una solución pacífica a la controversia.

En paralelo, ambos mandatarios ratificaron que el régimen jurídico del Estrecho de Magallanes está establecido por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, y reconocieron la soberanía chilena sobre la totalidad del paso interoceánico. La aclaración se produjo después de la controversia generada por declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Valverde, que derivaron en intervenciones de la Cancillería y del ministro de Defensa, Carlos Presti.

Uriarte, quien presenció la bilateral entre Milei y Kast, describió aquella imagen como un “abrazo esperanzador después de días intensos y convulsos” y aseguró que fue un “muy buen encuentro”.

Para el diplomático, el espíritu debe ser el mismo que permitió alcanzar el Tratado de Paz y Amistad de 1984. A partir de aquel acuerdo, recordó, se firmaron 19 instrumentos internacionales, siete de ellos vinculados con la libre circulación. “Mi sueño es un espacio de libre circulación”, resumió.

Sin embargo, el respaldo chileno al reclamo argentino por Malvinas convive con un capítulo sensible para la relación bilateral: los movimientos de sectores políticos y empresariales de Punta Arenas para convertir a la ciudad en un centro de abastecimiento de las islas, en momentos en que avanza el proyecto hidrocarburífero Sea Lion.

Para el 28 y 29 de septiembre está prevista una ronda de negocios en Punta Arenas orientada a avanzar en una cadena de suministros para las islas. La iniciativa contempla alimentos, gas licuado, repuestos, materiales para la construcción y otros insumos destinados a la infraestructura petrolera.

El proyecto adquiere relevancia por el desarrollo de Sea Lion, impulsado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration en aguas cuya soberanía reclama la Argentina.

La ubicación de Punta Arenas representa además una ventaja logística, ya que la distancia marítima hasta las islas es aproximadamente la mitad de la existente desde Montevideo. Una conexión estable podría generar un corredor regional alrededor de la actividad petrolera, con participación de empresas chilenas y británicas.

Esta situación introduce un elemento de tensión dentro de la relación bilateral. En el comunicado posterior al encuentro entre Milei y Kast, el Presidente agradeció el tradicional respaldo chileno a la Argentina en Malvinas y señaló que se valorarían los esfuerzos de Santiago para evitar la consolidación de actividades logísticas vinculadas con la explotación unilateral de hidrocarburos y recursos pesqueros en la zona en disputa.

El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, es uno de los impulsores de la iniciativa y sostiene que el vínculo comercial con las islas representa una oportunidad para la economía regional. Incluso planteó que la utilización de una bandera distinta por parte de los buques permitiría sortear las restricciones regionales vigentes desde 2011.

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