El Gobierno trabaja junto con científicos, productores y otros organismos en una política integral para controlar las jaurías, reducir los ataques al ganado y generar condiciones que permitan desarrollar la actividad agropecuaria hacia el futuro.
El Gobierno provincial comenzó a estructurar una política integral para abordar la problemática de los perros asilvestrados en la zona rural del norte fueguino, mediante un trabajo que incorpora al sector científico, productores y distintas instituciones y que buscará sumar a municipios, Legislatura y Justicia.
El ministro de Producción y Ambiente de la provincia, Francisco Devita, explicó en radio Provincia que el punto de partida fue admitir la dimensión del problema: “Reconociendo que es un problema, creo que de nuestra parte faltaba una autocrítica, un reconocimiento sobre este tema”. A partir de esa evaluación, remarcó: “Si queremos planificar un desarrollo agrícola ganadero para el futuro, necesariamente hay que trabajar sobre esta problemática”.
Una de las principales medidas fue la firma de un convenio con CONICET y la incorporación del investigador Adrián Schiavini. “Tiene muchísimo conocimiento. Es un placer trabajar con él por todo su expertise, su experiencia”, valoró Devita. Paralelamente, se conformó una mesa reducida donde participan representantes de la Asociación Rural y el equipo provincial, mientras que también interviene ocasionalmente la legisladora Natalia Gracianía.
El esquema pretende ampliarse hacia otras instituciones. El ministro anticipó que “estamos promoviendo un convenio, que queremos de alguna manera acordar con los municipios”, debido a que el abordaje debe comenzar también dentro de los ejidos urbanos. Además, adelantó: “Vamos a involucrar a la Legislatura para pedir un plenario de legisladores para contarles lo que estamos trabajando”, y agregó que convocarán “también a la Justicia, para contarles cuáles son las políticas que queremos implementar a través de este convenio”.
La necesidad de avanzar surge de los ataques registrados sobre distintas producciones. Devita mencionó episodios con llamas en Tolhuin, pérdidas de corderos en la Escuela Agrotécnica de la Misión Salesiana y ataques observados mediante cámaras. Sobre estos últimos advirtió: “Los ataques son muy cruentos , la población en general no conoce sobre este tipo de ataques”.
El objetivo final es trascender las respuestas circunstanciales y establecer criterios permanentes. “Hay una matriz de políticas públicas que se está construyendo en función de esa mesa y de esa investigación”, explicó Devita, quien sostuvo que el propósito es “fijarlo como política pública”, donde la participación conjunta resulta determinante.
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