El senador planteó que Nación, Municipio y Concejo Deliberante deben acordar el futuro de los predios que serán subastados, con reglas urbanísticas claras y un proceso transparente ante la comunidad de Ushuaia.
El senador nacional Agustín Coto consideró que la eventual incorporación de terrenos nacionales al desarrollo urbano de Ushuaia puede representar una oportunidad, aunque advirtió que su destino debería definirse mediante una planificación conjunta entre los organismos nacionales y las autoridades locales.
Durante una entrevista en radio Provincia, el referente de La Libertad Avanza partió de una dificultad histórica de la capital fueguina: “En Ushuaia tenemos un problema de tierras que no es nuevo”. A ello sumó otro condicionante, porque “no es solamente tierras, es tierras donde vos puedas vivir”, especialmente frente al elevado costo de extender servicios hacia determinados sectores.
Coto cuestionó la politización del debate y recordó discusiones anteriores sobre bahía Golondrina. “Me llama la atención la politización. No está bueno para entender el tema”, sostuvo, al señalar que proyectos anteriores proponían modificar el uso de esos espacios sin provocar reacciones similares.
Respecto de los terrenos de la Armada, reconoció que cualquier transformación tendrá impacto sobre la configuración tradicional de Ushuaia. “Mi corazoncito ushuaiense mira y dice ‘che, modificar esto nos va a cambiar la ciudad’. Y no sé si me encanta”, admitió. Sin embargo, contrapuso esa percepción con la necesidad de aprovechar suelo actualmente inaccesible: “Tenemos una especie de agujero en medio del ejido urbano y no lo podemos utilizar”.
La incorporación de esas tierras, sostuvo, “a priori no tiene por qué ser malo”, pero condicionó esa posibilidad a una definición previa sobre su utilización. Coto consideró que “tendrían que laburar, en conjunto, la Agencia de Bienes del Estado con el Concejo Deliberante y la Municipalidad”, principalmente para establecer los indicadores urbanísticos.
También rechazó que el debate quede reducido a una confrontación política. “En vez de ir a la guerra ideológica o de slogans”, propuso encontrar “la mejor forma de que esa tierra se incorpore a la ciudad”, mediante un desarrollo “ordenado y prolijo”.
Ante las controversias sobre la titularidad de los predios, reconoció que existe una discusión pendiente que debería resolverse institucionalmente, “en esas mesas que les encanta hacer a los funcionarios, sentarse y hablar”, ironizó.
Finalmente, reclamó mayor información pública por tratarse de una superficie considerable, y consideró saludable transparentar el proceso “para eliminar algunos fantasmas que pueda haber”.
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