RÍO GRANDE.- Sin embargo, desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) también observan una oportunidad para modernizar las plantas y avanzar hacia procesos productivos más eficientes.
La directora ejecutiva de la entidad, Ana Vainman, explicó que las empresas debieron acelerar su reconversión a partir de los cambios en las condiciones comerciales. En declaraciones a El Cronista, señaló que fue necesario “modificar el proceso productivo a nivel general para todas las compañías de AFARTE”, con el objetivo de hacerlo más eficiente y competir con los productos importados.
Para Río Grande, donde se concentra buena parte de la actividad electrónica fueguina, ese proceso implica revisar costos, modernizar líneas de producción e incorporar nuevas herramientas tecnológicas.
Más tecnología, sin resignar empleo
Uno de los ejes de esta transformación es la automatización. Vainman destacó la incorporación de sistemas tecnológicos y robots colaborativos destinados principalmente a asistir a los trabajadores en tareas repetitivas o físicamente exigentes.
Entre las experiencias mencionadas aparece un brazo robótico utilizado en una línea de fabricación de microondas para manipular transformadores de aproximadamente 1,5 kilos. La ejecutiva remarcó que “los robots no reemplazan a las personas, sino que trabajan de manera colaborativa”, bajo la supervisión de operarios capacitados.
La incorporación de tecnología aparece así como una herramienta para elevar la productividad, mejorar las condiciones de trabajo y sostener el empleo calificado dentro de las plantas.
El desafío de reducir costos
Para AFARTE, la competitividad también depende de disminuir los costos que afectan a toda la cadena productiva. En 2025, frente al anuncio de reducción de aranceles para productos electrónicos importados, Vainman sostuvo que “cualquier acción que colabore con la eliminación del costo argentino es bienvenida”, aunque planteó la necesidad de mejorar la cadena de valor.
A ese desafío se suma la cuestión logística. Vainman señaló al puerto de Río Grande como una infraestructura que podría contribuir a reducir costos y mejorar las condiciones de operación de las empresas fueguinas, teniendo en cuenta las dificultades derivadas de la condición insular de la provincia.
Una mirada que va más allá de la electrónica
La perspectiva planteada por AFARTE también incorpora la necesidad de diversificar la matriz productiva. En ese sentido, Vainman destacó la importancia del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva y mencionó proyectos relacionados con infraestructura portuaria, transporte marítimo, servicios antárticos, turismo y economía del conocimiento.
El escenario industrial presenta dificultades concretas, entre ellas la competencia de productos importados y el impacto del contrabando. Pero, al mismo tiempo, las definiciones de AFARTE muestran una industria que busca adaptarse.
La modernización tecnológica, la capacitación, la reducción de costos y la mejora de la infraestructura aparecen como herramientas para que las fábricas radicadas en Río Grande puedan afrontar el nuevo escenario y, sobre todo, proyectar su actividad hacia los próximos años.
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