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02/09 2026 En el Día de la Industria, una entrevista mano a mano con Juan Donal sobre el recorrido de una compañía que hace más de cuatro décadas fabrica desde Tierra del Fuego para todo el país.

RIO GRANDE.- En 1983, desde la nave industrial de Einstein 1111 en Río Grande, salieron a la calle los primeros climatizadores automotrices fabricados por Mirgor. Cuatro décadas después, la ciudad sigue siendo el centro neurálgico de la compañía, que amplió su producción hasta convertirse en uno de los grupos industriales más diversificados del país.

Este Día de la Industria entrevistamos a Juan Ignacio Donal, VP de Asuntos Corporativos de Mirgor.

– ¿Cómo arrancó Mirgor y cómo llegó a lo que es hoy?

– Comenzó con la producción de climatizadores automotrices. Surgió como una idea de Roberto Vázquez, nuestro fundador, quien conociendo el negocio automotriz vio cómo era una tendencia a nivel mundial incluir aires acondicionados y tomó la iniciativa de fabricarlos localmente. Es esa capacidad de una persona visionaria que se anticipa a la necesidad.

Roberto no arrancó solo, tuvo el gran apoyo de Oscar Goyeneche que tenía el conocimiento técnico para hacerlo, al poco tiempo se sumó Eduardo Koroch (quien hasta el día de hoy es el responsable de toda la producción de Mirgor) y muchísima gente más.

– Y siguiendo con la historia, ¿qué producto sumaron después?

Durante 27 años el foco de la producción estuvo dedicado casi exclusivamente a la industria automotriz, hasta el año 2004, que empezamos a fabricar aires acondicionados pero domiciliarios.

Ahí fue el paso de lo que era autopartista a otros ámbitos de la vida de la gente, y también fueron los primeros productos que llegaban directo al consumidor. Ese fue el puntapié para que una empresa internacional viniera y, viendo de lo que éramos capaces, apostó por nosotros y nos confió la producción de sus teléfonos celulares. Un año más tarde sumamos televisores, dos productos que lograron mostrar la calidad de la fabricación fueguina en la casa de todos los argentinos.   

¿Por qué confiaron en ustedes?

– Es porque vieron la capacidad que teníamos. Nosotros fuimos aprendiendo de cada uno de los tecnólogos y clientes con los que trabajamos y tomando lo que creíamos que podía servirnos, es algo que hacemos hasta el día de hoy, es parte del ADN de Mirgor.

Ver tantísima gente capacitada, menciona Donal, y las vidas de jóvenes que se han transformado, es un logro de la Fundación que nos enorgullece.

Te doy un ejemplo, nosotros tomamos la metodología 5S como filosofía por la gran influencia que tuvimos de Toyota y la cultura japonesa, pero esa misma metodología la aplicamos también para nuestras plantas de electrónica de consumo y hasta en la producción de porcinos. Nuestro sistema de producción es transversal, no importa qué producto sea, se adapta, pero la base es la misma: la calidad del producto.

¿Es la calidad un sello de Mirgor?

– Es un sello y es nuestro ADN 100%. Nosotros tenemos internamente una frase que dice “La calidad no se controla, se fabrica”, estamos convencidos que es la única manera de producir. Para eso tenemos que estar en sintonía, no depende de un equipo específico que lo supervise, todos desde nuestro rol nos encargamos de hacerlo de la mejor manera posible.

Por eso nos han premiado desde clientes a nivel global, que nos reconocen como sus mejores proveedores, hasta la AOTS que todos los años nos certifica por cómo implementamos 5S en nuestras plantas.

Siguiendo con la producción, ¿sumaron nuevos productos con los años?

– Sumamos y seguimos sumando. Con la tecnificación de los autos, empezamos a hacer primero lo que eran autorradios y luego lo que es infotainments. Son productos tecnológicos que cada vez son más complejos para darle al cliente final una mejor experiencia.

Gracias a toda esta trayectoria, hoy las terminales automotrices eligen a Mirgor como su proveedor no sólo para climatizadores, sino también para productos electrónicos de alta complejidad. Quizás el más simple de reconocer es el infotainment porque lo ves cuando te subís al auto y ponés la radio o el GPS, pero también fabricamos módulos electrónicos con distintas funcionalidades.

Para esos productos desarrollaron una unidad de negocio específica de placas electrónicas; contanos un poco más

– Sí, para los productos de automotriz, pero también para los televisores. La Unidad de Placas Electrónicas (UNPE) de Mirgor es un gran orgullo para toda la industria fueguina. Nosotros hacemos en la misma planta que fabricamos los productos, uno de sus insumos principales que es la placa electrónica que “hace que todo funcione” de alguna manera.

Y si antes te mencionaba el tema de la calidad, en UNPE es donde más importa. Mirgor fue la primera empresa en Latinoamérica en certificar normas IPC que son las que regulan la industria electrónica mundial y la única en poseer la certificación clase 3 en la región.

Esto no es menor, en Río Grande, Tierra del Fuego, está la única planta en la región que tiene esta certificación. Eso te permite hacer placas electrónicas de máxima complejidad, como las que se usan para la industria aeroespacial o para la electromedicina. Eso da la pauta para entender los estándares de tecnología y de capacidad que tiene la industria de Tierra del Fuego.

Hace unos meses anunciaron una nueva certificación para la planta de placas…

– Así es, en mayo de este año, la UNPE obtuvo la validación de la norma IPC 7711/21, convirtiéndose en el único Centro Certificador Privado IPC de toda Sudamérica para las tres normas más relevantes de la electrónica.

Parece algo súper complejo, pero lo que significa esto es que Mirgor puede formar su propio personal alineado al estándar. Esto abre la posibilidad de exportar conocimiento fueguino, brindando servicios de formación a otras empresas de la región.

Juan, algo que a veces nos olvidamos o nos parece lejano pero que me parece interesante traer es el tema de los respiradores que se fabricaron en 2020, durante la pandemia de Covid.

– Bueno, ese es un capítulo muy particular en nuestra historia y capaz uno de los que más orgullo nos da como empresa. Cuando surgió el virus Covid-19 empezó a haber escasez a nivel mundial de respiradores mecánicos. En Argentina la empresa Leistung fabricaba respiradores en Córdoba pero en una escala mucho más chica. Nos asociamos, de forma totalmente desinteresada, sin ningún rédito económico y pusimos a disposición toda nuestra capacidad industrial para escalar esa producción.

Así, reconvertimos en tiempo récord nuestras líneas de producción, en medio de la cuarentena; imagínate lo que fue ese trabajo. Pero lo logramos, y produjimos para toda Argentina y también para la región.

¿Cómo se logra eso?

– Primero por la gente, tenemos profesionales increíbles que dejaron cuerpo y alma, tratando de coordinar todo a contrarreloj, los trabajadores fueguinos, que son los que hacen todo posible y fabricaron los respiradores con una dedicación increíble. Y fue posible porque existía una plataforma industrial madura, con procesos, tecnología y personas preparadas para adaptarse en tiempo récord a un producto completamente nuevo. En un contexto donde cada día contaba, la industria fueguina demostró su capacidad de respuesta y adaptación.

Fue una demostración concreta de por qué tener capacidad industrial instalada no es un lujo: es una infraestructura estratégica para cualquier país.

– Además de VP de Mirgor, sos presidente de la Fundación Mirgor, ¿cómo te hace sentir eso?

– Mirá… yo trabajo en Mirgor hace 18 años, pasé por varios roles y tuve infinidad de desafíos profesionales, la Fundación es uno de mis mayores orgullos. Empezó en 2022 como un sueño, poder transformar el compromiso de Mirgor con las comunidades en una organización profesional dedicada 100% a llevarlo adelante. Hoy miro para atrás todo lo logrado en estos 3 años y no solo veo cómo se convirtió en realidad ese anhelo inicial, sino que ha superado exponencialmente lo que podríamos haber imaginado en su comienzo. La cantidad de gente capacitada, las vidas de jóvenes que se han transformado, es realmente un orgullo enorme…

– Para cerrar, también sos presidente de la Unión Industrial Fueguina, ¿cómo ves a la industria y qué desafíos crees que tiene?

– La industria acá no es una actividad económica más, es parte de la identidad de la comunidad. Tierra del Fuego es industria y es industria de calidad. Creo que eso seguirá siendo así porque hemos demostrado una y otra vez de lo que somos capaces y del gran talento humano que tenemos. Como desafío creo que es el mismo que en el resto del país, poder ser cada vez más competitivo y adaptarnos a las nuevas condiciones globales. Tenemos que estar a la altura de lo que nos exige el mundo para que nos sigan eligiendo como hasta ahora.

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