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01/09 2026

José Luis Alonso rompió el silencio sobre el conflicto con la organización metalúrgica y condicionó su resolución y la continuidad laboral a que los dirigentes sindicales abandonen las medidas de fuerza y negocien.

El CEO de Mirgor, José Luis Alonso, realizó declaraciones públicas sobre el conflicto que atraviesa la compañía y colocó a la Unión Obrera Metalúrgica en el centro de sus cuestionamientos. El directivo vinculó la resolución de la disputa y la continuidad de los puestos de trabajo con la actitud que adopte la conducción sindical, a la que reclamó abandonar la conflictividad y avanzar hacia una negociación.

En una entrevista con la TV Pública Fueguina, Alonso sostuvo que “siempre estamos dispuestos a dialogar y a encontrar caminos”, aunque inmediatamente trasladó el interrogante hacia la contraparte: “Nadie se pone de acuerdo mediante el conflicto, para eso está el diálogo. La pregunta es si la UOM está a la altura de sentarse en una mesa y dialogar como corresponde”.

El empresario profundizó sus críticas al señalar que “la UOM de Río Grande no entiende otra manera de negociar que no sea el conflicto” y diferenció a la conducción gremial de los trabajadores de la compañía. “Los obreros de Mirgor son excepcionales, el problema son unos pocos que no tienen otra manera de dialogar que no sea el conflicto”, afirmó, para luego asegurar que “el 90% de la gente quiere trabajar, pero tienen miedo”.

La continuidad laboral quedó directamente asociada, en su planteo, con la posibilidad de alcanzar condiciones que permitan sostener la producción. Alonso remarcó que “es necesario trabajar en conjunto para ser competitivos y justamente mantener los puestos de trabajo”, mientras advirtió: “Si los delegados y dirigentes no se quieren comprometer a no hacer paros por cuestiones que no están relacionadas con Mirgor, el que está equivocado es la UOM”.

Sobre el futuro del régimen industrial, consideró que “la industria fueguina depende 100% de un acuerdo entre todos nosotros. Tenemos la oportunidad de ser una industria competitiva que fabrique para el mundo, pero depende de nosotros”.

José Luis Alonso cerró su planteo reclamando una modificación en la dinámica de la disputa: “No se puede vivir de la conflictividad, es hora de sentarse y discutir maduramente cómo podemos defendernos siendo competitivos”, y resumió la posición empresaria al afirmar: “Necesitamos gente responsable que se siente y quiera verdaderamente construir”.

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