Divulgación científica sobre fauna marina fueguina.
La revista del CADIC-CONICET publicó una investigación realizada junto a la UNTDF y la Fundación Por el Mar que aborda las características, hábitos reproductivos y vulnerabilidad de esta especie presente en las aguas de Tierra del Fuego.
El cazón espinoso (Squalus acanthias) es una de las especies de tiburones que habitan las aguas de Tierra del Fuego y puede encontrarse desde ambientes costeros hasta profundidades cercanas a los 900 metros. Sus características biológicas y reproductivas son abordadas en un nuevo trabajo publicado en el número 28 de La Lupa, la revista de divulgación científica del CADIC-CONICET.
El artículo, titulado “Entre los intermareales y las profundidades: la vida del cazón espinoso en los mares australes”, fue elaborado por Matías Delpiani, investigador del CADIC-CONICET y del Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego; Ramiro Braga, biólogo de la Fundación Por el Mar; y Daniel Bruno, investigador del CADIC-CONICET y del mismo instituto de la UNTDF.
El cazón espinoso es un tiburón de tamaño mediano, adaptado a aguas templadas y frías de distintos océanos. Su distribución comprende sectores del Atlántico, el Pacífico, el Mediterráneo y el Mar Negro, además de regiones costeras de Sudamérica, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.
En Tierra del Fuego, la especie también forma parte de la relación histórica entre las comunidades humanas y el ambiente marino. Según recupera el trabajo publicado en La Lupa, los pueblos originarios de la región lo conocían como “Kaïss” o “Kaïgiss”.
Su nombre común está vinculado con una característica particular: cuenta con dos aletas dorsales, cada una provista de una espina venenosa. Presenta un cuerpo delgado, morro puntiagudo y ojos grandes y ovalados. Los machos pueden alcanzar alrededor de un metro de longitud y las hembras aproximadamente 1,25 metros, aunque en otras regiones se registraron ejemplares de hasta dos metros.
Su alimentación incluye peces como merluzas, además de calamares, pulpos, organismos gelatinosos y carroña. La especie puede desplazarse entre el fondo marino y la columna de agua, utilizando distintos ambientes a lo largo de su ciclo de vida.
Uno de los aspectos destacados de su biología es su reproducción. La gestación puede extenderse hasta 22 meses y cada hembra puede tener entre una y 32 crías, que nacen con una longitud de entre 18 y 33 centímetros.
Las hembras tampoco se reproducen de manera simultánea. Dentro de una misma población pueden encontrarse ejemplares con embriones en desarrollo y otros atravesando distintas etapas del ciclo reproductivo. Esta dinámica implica que la especie puede quedar expuesta a la actividad pesquera durante todo el año.
El crecimiento lento, la madurez tardía y la baja capacidad reproductiva dificultan la recuperación de sus poblaciones frente a un incremento de la presión pesquera. Por estas características, el cazón espinoso se encuentra catalogado como “vulnerable” a nivel global por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Durante enero y febrero de 2026, investigadores del CADIC-CONICET, la UNTDF y la Fundación Por el Mar realizaron campañas sobre la costa atlántica de Tierra del Fuego. En esas tareas registraron dos especies de tiburones —cazón espinoso y pintarroja—, dos especies de rayas —hocicuda y marmolada— y una especie de quimera conocida como pez gallo.
Las investigaciones buscan ampliar el conocimiento sobre las especies que habitan estos ambientes, sus patrones de utilización del espacio, alimentación y estructura poblacional. También procuran determinar la existencia de zonas de cría y analizar la relación de estos animales con los bosques de Macrocystis pyrifera, ecosistemas que proporcionan alimento, refugio y áreas de reproducción para numerosas especies marinas.
El trabajo forma parte de la propuesta de La Lupa de acercar los resultados de la investigación científica a públicos por fuera del ámbito académico. Creada en 2010 por becarios, técnicos e investigadores del CADIC-CONICET, la revista se publica dos veces al año, cuenta con distribución gratuita y es utilizada como material de consulta en ámbitos educativos de nivel primario, secundario y universitario de Tierra del Fuego.
“La Lupa es un pilar fundamental para la divulgación científica en la Argentina: transforma el conocimiento en un puente accesible y federaliza su alcance”, señaló Ramiro Braga, de la Fundación Por el Mar. Y agregó: “En lo personal, es una alegría enorme haber formado parte de este nuevo número junto a colegas y ver reflejado el esfuerzo de todo el equipo en una revista que defiende y difunde la ciencia pública”.
La publicación permite acercar a la comunidad información sobre los organismos que integran los ecosistemas marinos australes. En particular, el conocimiento sobre el cazón espinoso aporta elementos para comprender sus hábitos, su ciclo reproductivo y las condiciones que determinan su vulnerabilidad.
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