El licenciado Fabián García, presidente de la Fundación Familia Saludable, y Eduardo Palacios, orientador familiar, hablaron con AIRE LIBRE FM sobre fenómenos que atraviesan a niños y adolescentes a partir de las redes sociales, como el “aura farming” y los therians. Plantearon que, más allá de estar de acuerdo o no con estas expresiones, los adultos deben evitar la burla y tratar de comprender qué necesidad de reconocimiento, pertenencia o validación puede existir detrás de ellas.
Las redes sociales modificaron las formas de relacionarse, de pertenecer y también de buscar reconocimiento. En ese escenario, distintas tendencias que aparecen entre niños y adolescentes generan desconcierto entre los adultos y abren una pregunta para las familias: ¿qué sucede cuando sentirse visto y reconocido se transforma en una necesidad cada vez más fuerte?
Sobre este tema hablaron en Aire Libre Fabián García, presidente de la Fundación Familia Saludable, y Eduardo Palacios, orientador familiar, quienes propusieron analizar estos fenómenos sin partir de la descalificación.
“Todo ser humano necesita ser visto, ser validado. Tiene que haber una mirada hacia afuera para que uno entienda que existe”, sostuvo García.
Para el profesional, la necesidad no nació con las redes sociales. Lo que cambió son las maneras mediante las cuales las nuevas generaciones buscan expresarla.
“No es motivo de burla”
Durante la entrevista se mencionaron fenómenos que alcanzaron visibilidad en redes, como los therians o el denominado “aura farming”, y las reacciones que muchas veces generan entre los adultos.
García consideró que el primer paso debería ser tratar esas expresiones con respeto.
“No es motivo de burla. Hay que prestarle atención, hay que respetarlos. El respeto es fundamental, porque toda expresión humana necesita un respeto y tiene un fundamento”, afirmó.
Según explicó, antes de discutir si determinada conducta gusta o no a los padres, sería importante preguntarse qué está intentando comunicar ese adolescente.
“Después vamos a ver si está bien o está mal, analizaremos otras cosas. Pero como función parental, reconocer que está la situación y que está hablando de algo. Es como la punta del iceberg: está diciendo algo de esa persona”, señaló.
García comparó estos fenómenos con otras formas de expresión generacional que también provocaron rechazo en épocas anteriores.
“Nosotros en los años 70 usábamos el pelo largo y era algo rebelde. No lo veían bien los adultos en ese momento. Cada generación tiene una manera de expresarse”, recordó.
Por eso consideró fundamental que los padres tengan capacidad para preguntar: “¿Por qué lo hacés?”, antes que responder únicamente desde el rechazo.
La necesidad de pertenecer
Eduardo Palacios puso el foco en otro concepto: la pertenencia.
“El chico, niño, niña o adolescente necesita ser reconocido”, explicó.
Para el orientador familiar, las redes sociales pueden amplificar esa búsqueda porque permiten encontrar rápidamente grupos, tendencias y personas con las cuales identificarse.
“Hay movimientos que generan esto. Ellos buscan ser reconocidos, que los aplaudan, y eso hoy está muy presente”, señaló.
Palacios planteó que, en determinadas circunstancias, el deseo de formar parte de un grupo puede llegar a tener más peso que la conducta concreta que se adopta.
“Pertenecer es más fuerte que la conducta”, resumió.
Y ejemplificó: “Uno no fuma y se mete en un grupo que fuma y, por ahí, como todavía no tiene definido su carácter, para pertenecer a ese grupo comienza a fumar”.
Según sostuvo, el objetivo no debería ser solamente cuestionar la conducta final, sino intentar determinar qué necesidad está cubriendo ese grupo.
“Nosotros trabajamos eso. Vamos primero al vínculo, a fortalecer el vínculo familiar y poder trabajar con la familia toda: papá, mamá, abuelo, con quien estén los chicos. Poder ver dónde está el vacío de ese chico, por qué quiere pertenecer a este grupo o a este movimiento”, explicó.
Cuando la búsqueda de aprobación termina en frustración
Los especialistas también advirtieron que las dinámicas de exposición y competencia en redes pueden tener una contracara.
Palacios mencionó especialmente aquellas situaciones en las que los adolescentes compiten por reconocimiento y uno termina recibiendo mayor aprobación que otro.
“Hay uno que pierde siempre, porque al que gana supuestamente lo aplauden, pero hay uno que pierde dentro de todo y después se genera en él una frustración”, señaló.
El problema, agregó, es que esa parte muchas veces queda fuera de la publicación que circula en las redes.
“Eso es lo que no se muestra después. En su casa se encierra, se aísla, está enojado porque no pertenece”, explicó.
A esto puede agregarse la burla o el bullying, situaciones que pueden profundizar el malestar.
Padres atravesados también por sus propias preocupaciones
Durante la conversación también se abordó una realidad cotidiana: muchas familias están atravesadas por problemas laborales, económicos y obligaciones que dejan poco tiempo disponible.
Ante una conducta adolescente que para el adulto parece poco importante, puede aparecer rápidamente una respuesta como: “Estoy preocupado por llegar a fin de mes y vos estás haciendo esto”.
Para los integrantes de Fundación Familia Saludable, allí aparece uno de los desafíos: no minimizar lo que para ese chico sí tiene importancia, aunque desde la mirada adulta resulte difícil comprenderlo.
La propuesta es fortalecer el diálogo, validar emociones sin que eso signifique aprobar automáticamente cualquier conducta y generar espacios donde los adolescentes puedan hablar sin sentir que serán ridiculizados.
También rescatar lo positivo
García señaló que no todo lo que surge alrededor de estas tendencias debe interpretarse necesariamente desde un lugar negativo.
Como ejemplo, mencionó encuentros de jóvenes que comenzaron a realizarse en espacios públicos.
“Que la gente vaya a una plaza en Río Grande y comparta cara a cara con alguien es algo bueno. Eso se había perdido: ir a una plaza, estar en grupo, no encerrarse”, sostuvo.
La clave, remarcaron, es acompañar y comprender el contexto en el que aparecen estas expresiones.
Para Fundación Familia Saludable, frente a un mundo donde chicos y adolescentes reciben estímulos permanentes desde las redes sociales, el vínculo familiar continúa siendo uno de los principales espacios donde pueden encontrar reconocimiento y pertenencia.
“Validar significa: hiciste algo bueno, te felicito, te apoyo”, resumió García. Y desde allí planteó el desafío central para los adultos: escuchar antes de juzgar y preguntarse qué está tratando de decir un hijo cuando necesita, cada vez con mayor intensidad, sentirse visto.
(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)
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