Andrea Castillo, directora del coro infantil Akainik, habló con AIRE LIBRE FM junto a los profesores Florencia Rojas Koch y Evans Rueda, la docente integradora Cyntia Oyarzo y los referentes Agustín Dume y Javier Brizuela. Durante la visita, parte de los niños que integran el proyecto interpretaron varias canciones en vivo y contaron cómo funciona un espacio que ya reúne a 39 chicos y mantiene abierta la convocatoria para sumar nuevas voces.
Una mañana diferente se vivió en los estudios de Aire Libre con la presentación del coro infantil Akainik, un proyecto musical que comenzó en mayo de 2024 y que actualmente transita su tercer año de actividad.
En esta oportunidad, 13 niños y niñas representaron a un grupo mucho más numeroso: el coro está integrado actualmente por 39 chicos.
“El coro comenzó en mayo de 2024, así que estamos transcurriendo nuestro tercer año ya”, explicó su directora, Andrea Castillo.
El proyecto nació dentro del Programa de Orquestas y Coros de la Provincia y en sus comienzos estuvo estrechamente vinculado a la Escuela N.º 32.
“La mayoría de los chicos eran de la Escuela 32. Empezamos ahí, después fuimos abriendo un poco la convocatoria y ahora está abierto a la comunidad”, contó Castillo.
Con el crecimiento del proyecto, comenzaron a incorporarse estudiantes de otros establecimientos educativos de Río Grande.
“En principio eran solamente de la 32 y ahora tenemos chicos de la Escuela 8, de la 35, de la 14”, señaló la directora.
La convocatoria está dirigida principalmente a niños y niñas de entre 8 y 12 años interesados en acercarse al canto coral, sin necesidad de pertenecer a una escuela determinada.
Música en vivo
Durante el programa, los chicos interpretaron diferentes canciones que forman parte del repertorio que vienen trabajando.
“Tenemos algunas canciones viejitas que las volvimos a reflotar ahora”, adelantó la directora antes de una de las presentaciones.
Entre las obras interpretadas estuvo “La luna de Candela”, de Magdalena Fleitas, además de “Luna llena”, de Néstor Garcés, esta última con un arreglo a dos voces.
Los pequeños también tuvieron su espacio para presentarse y contar cuánto tiempo llevan participando del coro. Algunos forman parte desde los comienzos y otros se incorporaron durante este año.
Una de las integrantes incluso compartió su deseo de continuar vinculada a la música cuando sea grande: “Me gusta mucho el coro. Mi sueño, cuando sea grande, es ser cantante”, contó.
Aprender a cantar también implica aprender a respirar
La profesora Florencia Rojas Koch explicó que dentro del coro trabaja específicamente sobre la técnica vocal de los chicos.
“Enseño a los chicos cómo cantar, cómo respirar, técnicas de relajación y técnicas de resonación”, detalló.
La preparación no se limita únicamente a memorizar canciones.
“Desde la técnica de relajación trabajamos más que nada para que los chicos estén tranquilos, que su cuerpo no tenga tensiones, porque eso repercute en todo lo que es el aparato fonador”, explicó.
Rojas Koch forma parte del programa desde su comienzo, en mayo de 2024.
Un proyecto sostenido por un equipo
Además de Andrea Castillo y Florencia Rojas Koch, el equipo está integrado por el profesor Evans Rueda, la docente integradora Cyntia Oyarzo y los referentes Agustín Dume y Javier Brizuela, quienes acompañan el trabajo cotidiano con los niños.
El proyecto combina formación musical, aprendizaje colectivo e integración, con un objetivo que trasciende la interpretación de canciones: generar un espacio en el que los chicos puedan encontrarse, expresarse y aprender junto a otros.
Con 39 integrantes y una convocatoria que continúa abierta, Akainik sigue creciendo y llevando las voces de sus niños a distintos espacios de la comunidad.
(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)
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