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21/08 2026

El geólogo e investigador del CONICET fue entrevistado por Agustina Casanova y explicó por qué San Juan y Mendoza concentran el mayor riesgo sísmico, qué ocurre en otras provincias y qué implica para Tierra del Fuego.

Argentina tiene un riesgo sísmico destructivo importante y cuenta con antecedentes de terremotos que provocaron graves daños. Así lo explicó el geólogo Andrés Folguera durante una entrevista radial con Agustina Casanova, en la que analizó la actividad sísmica del país y la necesidad de fortalecer la prevención.

El especialista señaló que gran parte de los terremotos argentinos está relacionada con la subducción de la placa oceánica del Pacífico por debajo de Sudamérica. En San Juan y Mendoza, este proceso presenta una particularidad: la placa se introduce de manera más horizontal debajo del continente, una condición que favorece la generación de sismos.

Folguera recordó los grandes terremotos que afectaron históricamente a Mendoza y San Juan y sostuvo que el riesgo sísmico se extiende desde Neuquén hacia el norte. También señaló que existen fallas activas en provincias como Jujuy, Salta, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba y San Luis.

El geólogo explicó que existen dos mecanismos principales: los terremotos vinculados con la subducción y aquellos asociados a fallas y fracturas relacionadas con el crecimiento de los Andes.

Tierra del Fuego también está en el mapa

En el extremo sur, la situación es diferente pero también requiere prevención. Folguera señaló que Tierra del Fuego presenta actividad sísmica vinculada al sistema de fallas Magallanes-Fagnano y recordó que la provincia tiene antecedentes de terremotos importantes.

La existencia de fallas activas implica que la prevención debe formar parte de la preparación cotidiana, especialmente en materia de infraestructura y respuesta ante emergencias.

Construcciones y prevención

La capacidad de las construcciones para resistir un terremoto es uno de los principales factores para reducir víctimas. Folguera destacó que San Juan y Mendoza desarrollaron una mayor cultura sísmica después de los grandes terremotos sufridos y cuentan con mejores estándares de construcción sismorresistente.

Sin embargo, advirtió que todavía existe infraestructura que no se ajusta adecuadamente a esos criterios.

Para Folguera, el desafío no pasa por predecir cuándo ocurrirá un terremoto —algo que actualmente no puede hacerse de manera confiable— sino por reducir sus consecuencias. Construcciones seguras, prevención, simulacros, planes familiares y una mochila de emergencia son herramientas centrales para enfrentar un fenómeno que no puede evitarse, pero cuyo impacto puede reducirse.

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