El Centro de Empleados de Comercio de Río Grande manifestó su preocupación luego de que cinco trabajadores de La Anónima fueran despedidos en las últimas horas. El secretario general del gremio, Daniel Rivarola, aseguró -en diálogo con AIRE LIBRE FM- que la organización se encuentra en alerta y busca negociar con la empresa para evitar nuevas desvinculaciones.
La situación se conoció luego de que el lunes circulara una información sin firma ni origen que hablaba de 50 despidos en la cadena de supermercados. Según Rivarola, desde el sindicato interpretaron esa publicación como una posible maniobra de la empresa para “tantear” la reacción de los trabajadores y de la comunidad.
“Estamos convencidos de que la empresa tiró el anzuelo para ver qué sucedía, qué reacción había”, sostuvo el dirigente en diálogo con Aire Libre FM.
El martes, a partir de las 13 horas, comenzaron a concretarse las primeras desvinculaciones. Fueron cinco trabajadores: cuatro de Río Grande y uno de Tolhuin. Según explicó Rivarola, los empleados fueron informados por la gerencia, al momento de ingresar o retirarse de sus puestos, que quedaban despedidos en el marco de una reestructuración.
“Les decían que por una reestructuración estaban despedidos sin causa”, explicó. Rivarola confirmó que las desvinculaciones se realizaron sin invocación de causa, por lo que corresponde el pago de las indemnizaciones establecidas legalmente.
“Los telegramas son sin causa. La reestructuración de una empresa obedece a una decisión patronal que no tiene causa el despido. Entonces son sin causa y deben indemnizar al 100%”, señaló. Sin embargo, remarcó que el principal problema es que los trabajadores pierden su fuente laboral en un contexto donde resulta muy difícil conseguir un nuevo empleo.
“El compañero se queda sin trabajo igual. La situación es compleja. Aquel que tiene poca antigüedad no es mucho el dinero que recibe y aquel que tiene mucha hay algunos con 15 años que por lo menos van a poder pelearlo un rato”, sostuvo.
El dirigente aseguró que el objetivo del gremio es evitar que se produzcan nuevas desvinculaciones y aclaró que todavía no existe confirmación sobre si los cinco despidos serán los únicos. “No sabemos si son 50, no sabemos si son nada más que estos cinco”, afirmó.
Preocupación entre los trabajadores
La posibilidad de que existan más despidos generó preocupación entre los empleados que continúan trabajando en la empresa. Rivarola explicó que los propios gerentes de las sucursales tampoco contarían con información concreta sobre una eventual reducción mayor de personal.
“Los gerentes dicen que a ellos les llega el mail en el momento, un rato antes, y le dicen: ‘A Roberto o a Carlos, bajalo, le comunican el despido y nada más’. No tienen proyección supuestamente de que haya más despidos o no”, relató.
En ese sentido, explicó que el sindicato deberá intentar mantener una reunión con representantes regionales de la empresa, aunque actualmente no se encuentran en la provincia.
“Tenemos que hablar con el regional, que no está en la provincia, así que se nos complica un poco”, señaló.
Rivarola también puso en duda que una empresa anticipe formalmente un plan de despidos ante una organización sindical.
“Ninguno se sienta con un dueño de una empresa que nunca te dice ‘voy a despedir’, porque si no vos te preavisás y preparás algo. Entonces obviamente te van a empezar a decir ‘sí, las ventas cayeron, está reestructurando’, pero te diste vuelta y al otro día tenés dos tipos más en la calle”, cuestionó.
El temor a que sean más de cinco
Consultado sobre la posibilidad de que finalmente se concrete un número mayor de despidos, Rivarola reconoció que el gremio se encuentra en alerta.
“Yo creo que sí, porque está sucediendo. La Anónima no es la exclusividad, está pasando en todos lados”, afirmó.
El dirigente recordó que durante este año ya se contabilizaron alrededor de 85 despidos en distintos sectores y vinculó la situación del comercio con la caída del empleo y del consumo.
“Las ventas no se replican, no hay nada en el horizonte que diga que mejoren”, sostuvo.
Además, advirtió que la pérdida de puestos de trabajo en el sector industrial podría profundizar todavía más la caída del consumo. “Estos 300 compañeros que eran afuera, que son 300 sueldos menos, obviamente las ventas van a bajar más”, expresó.
También hay preocupación por Carrefour
Rivarola también se refirió a la situación de Carrefour, otra de las grandes cadenas de supermercados presentes en la provincia.
Según explicó, la empresa atraviesa dificultades vinculadas a sus niveles de venta y viene analizando distintas alternativas para modificar su funcionamiento.
“Las ventas están complejas, están tratando de reestructurar su situación de venta”, indicó.
El dirigente recordó además el cierre de una sucursal de Carrefour en Río Gallegos y señaló que, en su momento, desde la empresa habían asegurado que no estaba previsto un cierre en Río Grande.
Sin embargo, sostuvo que la situación continúa siendo seguida de cerca por el gremio debido al contexto general del sector.
Sin medidas de fuerza por el momento
A pesar de los despidos, el Centro de Empleados de Comercio no dispuso un paro en La Anónima.
Rivarola explicó que la decisión responde a la intención de no profundizar el conflicto y evitar que una medida de fuerza pueda terminar afectando aún más a los trabajadores.
“No hay paro porque primero no queremos agravar la situación, no queremos poner en peligro más puestos de trabajo”, afirmó.
Además, señaló que el bajo nivel de actividad comercial hace que, en determinados momentos, prácticamente no haya clientes en los establecimientos.
“Es lo mismo que tuviéramos parados porque no hay clientes”, graficó.
El dirigente indicó que los trabajadores permanecían atentos a lo que pueda suceder, con temor de ser los próximos afectados. Recordó que en marzo ya se habían producido tres despidos y que, después de aquel episodio, no hubo nuevas desvinculaciones hasta los cinco casos conocidos ahora.
“Lo único que mejora la situación es que haya salarios en la calle”
Finalmente, Rivarola consideró que las empresas pueden intentar modificar horarios, modalidades de atención o estrategias comerciales, pero advirtió que esas medidas tienen un límite si no existe recuperación del poder adquisitivo.
“Lo que pasa es que la gente no tiene plata”, sostuvo.
Y concluyó: “Por más que a veces hay ciertas intenciones, no responde el mercado. Lo único que mejora la situación es que haya salarios en la calle que vengan a consumir”.
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