El portacontenedores Asturiano 3 registró demoras durante la mañana de este miércoles y la plazoleta permaneció cerrada cuando debía comenzar la operatoria. Valeria Barría, trabajadora del puerto de Ushuaia, cuestionó -en AIRE LIBRE FM- el nuevo esquema de decisiones implementado tras la intervención de Nación y advirtió sobre el impacto que las demoras generan en toda la cadena logística.
El funcionamiento del puerto de Ushuaia volvió a quedar bajo cuestionamiento luego de que el portacontenedores Asturiano 3, operado por Lama, registrara demoras durante la mañana de este miércoles. Según relató Valeria Barría en diálogo con Aire Libre FM, el buque tenía previsto su sitio de amarre alrededor de las 6:30 y la operatoria debía comenzar a las 7, pero la plazoleta permanecía cerrada.
“Nos informaron personas relacionadas con la actividad que, a partir de las 7 de la mañana, la plazoleta estaba cerrada. Después nos fueron comentando que el buque tenía sitio de amarre a las 6:30, pero que seguía sin poder ingresar”, explicó Barría.
Finalmente, de acuerdo con la información recibida por los trabajadores, el buque habría logrado amarrar cerca de las 8:30, generando una demora de aproximadamente una hora y media respecto del horario previsto para el inicio de las operaciones.
Cuestionamientos al nuevo esquema de decisiones
Barría sostuvo que la situación estaría vinculada con el nuevo mecanismo de autorización que comenzó a implementarse a partir de la intervención del puerto por parte del Gobierno nacional.
Según explicó, antes de la intervención las operaciones se coordinaban directamente desde Ushuaia con los usuarios y los distintos actores de la actividad. Ahora, en cambio, algunas decisiones vinculadas al ingreso, amarre y comienzo de las operaciones dependerían de autorizaciones tomadas desde Buenos Aires.
“Antes las decisiones las tomábamos acá, en la provincia, y no surgían este tipo de inconvenientes”, señaló.
La trabajadora consideró que esta modificación genera dificultades para una actividad que requiere coordinación permanente y respuestas inmediatas.
“Cada minuto en la operatoria portuaria significa mucha plata”, remarcó, al advertir que una demora en el movimiento de un buque no afecta solamente a la embarcación, sino también a los trabajadores, empresas y demás sectores que participan de la cadena logística.
Preocupación entre trabajadores y empresas
Barría afirmó que existe preocupación entre los trabajadores vinculados a la actividad portuaria, particularmente entre quienes realizan tareas tercerizadas relacionadas con la carga y descarga.
“Hay mucha preocupación por parte de la mano de obra de la ciudad, del personal tercerizado de la descarga y, ni hablar, de las empresas involucradas dentro de esta actividad”, manifestó.
En ese sentido, remarcó que la actividad portuaria funciona como una cadena en la que una demora puede trasladarse rápidamente a otros sectores.
La trabajadora también aclaró que la información sobre las demoras fue recibida de personas vinculadas a la operatoria y no directamente del personal de la Administración General de Puertos.
“¿De qué operatividad están hablando?”
Barría vinculó el episodio con los argumentos utilizados por el Gobierno nacional al momento de intervenir el puerto de Ushuaia.
Recordó que uno de los fundamentos esgrimidos para avanzar con la intervención fue precisamente la necesidad de garantizar la operatividad del puerto.
“Si ustedes recuerdan, el 21 de enero, cuando vinieron a intervenir y ocupar el puerto de nuestra ciudad, uno de los argumentos que fundamentaron su intervención fue garantizar la operatividad”, señaló.
En ese marco, enumeró otros episodios que, a su entender, ponen en discusión ese objetivo: el reposicionamiento de catamaranes en el muelle comercial, el traslado de operaciones hacia otro sector y la caída de un contenedor.
“¿De qué operatoria están hablando cuando hoy dejan a la luz todas estas ineficiencias operativas que están teniendo?”, cuestionó.
Reclamo por la falta de respuestas
Otro de los puntos señalados por Barría fue la falta de respuestas inmediatas ante situaciones que requieren resolución durante la madrugada o primeras horas de la mañana.
Según relató, las primeras consultas sobre la situación comenzaron a llegar alrededor de las 6:30 y el personal se habría presentado en el lugar recién cerca de las 8.
“Antes el personal estaba operativo los 365 días del año, las 24 horas. Siempre ibas al puerto y había gente que estaba para dar una respuesta”, recordó.
Y agregó que ahora “las decisiones son a nivel nacional”, incluso para cuestiones como la apertura de una plazoleta o la asignación de un sitio de amarre.
El costo económico de una demora
Consultada sobre el posible impacto económico de una demora de una hora o una hora y media en la operación de un buque, Barría señaló que recibió información de personas vinculadas a la actividad acerca de cifras millonarias, aunque aclaró que no podía confirmar esos montos.
“Nos hablaban de un perjuicio económico de aproximadamente 18 mil dólares por minuto, por hora”, expresó durante la entrevista, aunque inmediatamente aclaró que no podía dar certeza sobre esa cifra, ya que no es un dato que maneje directamente.
De todos modos, sostuvo que existe un perjuicio económico cuando se demora una operatoria portuaria, especialmente porque la actividad involucra a numerosos trabajadores y empresas.
El episodio del Asturiano 3 vuelve así a poner bajo la lupa el funcionamiento del puerto de Ushuaia desde su intervención por parte de Nación, mientras los trabajadores reclaman mayor información y cuestionan que decisiones que antes se resolvían localmente ahora dependan de autorizaciones externas.
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