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15/08 2026

En diálogo con Germán Vandía en el programa El Campo al Aire Libre, Antonio González contó su experiencia como productor agropecuario en “Mi Jardín”, su chacra ubicada en la zona de Margen Sur. Hace diez años comenzó sembrando papas y con apenas 15 plantas de morrón. Hoy produce una amplia variedad de hortalizas e incluso logró cultivar sandías y melones sin calefacción. “Es difícil, pero se puede”, aseguró sobre la posibilidad de vivir de la producción local.

Producir alimentos en Tierra del Fuego puede parecer, a primera vista, una tarea condicionada por el clima. Sin embargo, Antonio González lleva una década demostrando que con conocimiento, trabajo y adaptación es posible ampliar los límites de la producción local.

Fueguino y perteneciente a una generación joven dentro del sector agropecuario, González desarrolla su actividad en “Mi Jardín”, una chacra de la Margen Sur de Río Grande.

Durante una entrevista con Germán Vandía en El Campo al Aire Libre, recordó que sus primeros pasos fueron casi experimentales.

“Comencé hace diez años con esto, en la chacra de mi tía. Gracias a ella inicié sembrando papas”, relató.

Después llegaron los primeros morrones, aunque todavía no contaba con la infraestructura que tiene actualmente.

“No tenía un vivero. Me hice como una cucha de perro con traslúcido y planté 15 plantas de morrones. Así arranqué. Y me dieron buenos frutos”, recordó.

El desafío de producir sandías y melones en Tierra del Fuego

Aquella primera experiencia lo llevó a investigar y probar nuevos cultivos. González explicó que antes de incorporar una especie estudia sus ciclos y analiza las posibilidades de adaptación al clima fueguino.

Así llegó uno de sus mayores desafíos: producir sandías y melones en Río Grande.

“Me gustan los desafíos. Primero estudio la planta, qué ciclo tiene. Me llamó la atención que el melón y la sandía Sugar Baby, que es la más chica, tienen un ciclo corto, rápido. Y pensé: ‘¿Por qué no lo puedo hacer en el vivero?’ Empecé a hacerlo y me salió”, contó.

Y remarcó un dato que suele sorprender a quienes conocen su producción:

“He cultivado sandías y melones sin calefacción. Todo sin calefacción”.

Pero no se detuvo allí. Con el tiempo también incorporó calabazas, zapallos, choclo dulce y otras variedades.

Tomates de todos los colores

Otro de los puntos distintivos de “Mi Jardín” son los tomates. González trabaja con más de una docena de variedades de tomates cherry, con diferentes colores, formas y sabores.

“Tengo negros con bordó, amarillos, naranjas, blancos, negros completos, marrones, rojos con amarillo, rojos con verde, algunos dorados. Hay todo tipo de tomates cherry”, enumeró.

Según explicó, el objetivo no es solamente conseguir un producto visualmente atractivo.

“Lo bueno es que no solamente son lindos para los ojos. Cada color tiene su particularidad de sabor también”, señaló.

Además, comenzó un proceso para obtener sus propias semillas y adaptarlas progresivamente a las condiciones de Tierra del Fuego.

“Una vez mi desafío fue comprar la semilla, cultivarla acá y después aclimatarla para que el día de mañana ya sean mis propias semillas”, explicó.

Es sacrificado, pero se puede”

Durante la entrevista también surgió una pregunta central: ¿se puede vivir de la producción agropecuaria en Tierra del Fuego?

González reconoció que actualmente tuvo que complementar sus ingresos con otros trabajos debido a la situación económica familiar, pero aseguró que la actividad productiva puede convertirse en un sustento.

“Sí, la verdad que se puede. Es sacrificado, porque no es que uno mira la planta y ya salió. Es difícil, pero se puede”, afirmó.

Para el productor, detrás de cada cosecha existen meses de preparación, cuidado y aprendizaje.

Incluso durante el invierno continúa trabajando dentro de los viveros. Las bajas temperaturas de esta temporada llegaron a congelar parte de la tierra, pero cultivos como repollo, cebollín, perejil y cebolla de verdeo comienzan nuevamente a brotar con vistas a la primavera.

Producción agroecológica

González también contó que actualmente busca desarrollar sus cultivos bajo criterios agroecológicos.

Ante la consulta de una oyente sobre cómo combatir plagas en los morrones, explicó que existen alternativas caseras.

“Plagas siempre va a haber. Se pueden combatir con algo casero, con ortiga, jabón potásico. Con un rociador se puede salvar tranquilamente la planta”, indicó.

De la chacra directamente al vecino

Aunque participa en algunas ferias, durante buena parte de estos años González comercializó su producción directamente.

“Yo vendo de puerta a puerta”, explicó.

Recordó que cuando comenzó a participar en ferias, algunos visitantes se sorprendían al observar los productos que llevaba.

“Me decían: ‘Mirá que estos son productos locales, productos que se cultivan acá’. Y yo les decía: ‘Esto lo hice yo, en mi chacra’”, recordó.

De cara a la próxima temporada, el objetivo es ampliar nuevamente la producción y comenzar desde diciembre con la comercialización tanto de plantas como de los productos obtenidos en la chacra.

Después de diez años de experimentar con semillas, estudiar ciclos y desafiar las condiciones climáticas de Río Grande, González resume su experiencia en una idea sencilla: producir en Tierra del Fuego exige esfuerzo, pero es posible.

 

(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)

🎙️ Aire Libre FM 96.3 Escuchá la entrevista completa:

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