La fiscal del juicio Vanina Cantiani expresó que el pedido de pena, histórico para la ciudad por ser el de mayor monto y en la provincia el segundo juicio con mayor pena, fue solicitado en razón de que “de acuerdo a las constancias que hay en la causa, a la declaración de las víctimas, a la pluralidad de víctimas que tuvimos, dos menores de edad cuando comenzaron los abusos, que persistieron durante muchos años. Una de ellas fue mamá”.
Cantiani manifestó que “de acuerdo a lo que yo tuve por probado en el juicio, lo que más tuve en cuenta fue la extensión del daño causado, porque esas dos niñas tienen un daño psíquico enorme. Dicho por las peritos del Poder Judicial, hablan de trauma grave y van a necesitar tratamiento psicológico de por vida”.
Además, valoró que el Tribunal haya acogido a su petición para que, además de un tratamiento psicológico, “se les haga un seguimiento exhaustivo para que ellas puedan adquirir herramientas para poder enfrentar su vida adulta porque durante su niñez no las pudieron tener”.
En ese sentido graficó que –a la par de ser abusadas sistemáticamente- no pudieron tener un desarrollo de vida normal; no asistían a fiestas o encuentros sociales (solo fueron a 2 cumpleaños en toda su infancia), no las dejaban salir, tener amigos y tampoco novios durante su adolescencia. “Su infancia fue arrasada”, expresó respecto del trauma.
Sobre la complejidad de que una de las víctimas debe afrontar una maternidad no deseada a partir de estos abusos, la Fiscal señaló que “esa mujer va a tener que explicarle el día de mañana a su hijo su historia. Y para eso yo entiendo que va a necesitar herramientas y va a necesitar ayuda para que alguien la pueda acompañar a explicarle a su hijo cuál es su historia y de dónde viene su identidad”. En ese sentido valoró que el tribunal dispusiera de que los organismos estatales brinden un sistema de contención y ayuda.
La fiscal concluyó que si bien cada caso de abuso presenta sus complejidades y es aberrante de por sí, este caso fue mucho más allá en cuanto a la afectación y secuelas permanentes en las víctimas; “yo las tuve sentadas frente mío, vi el dolor dibujado en estas dos chicas”, concluyó.
El imputado de 60 años ya lleva un año detenido y pasados los 70 años de edad podría solicitar la prisión domiciliaria por avanzada edad y dependiendo de sus razones de salud. Al respecto la fiscalía ya sentó postura respecto de que se opondrá.
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