¡Compartí esta noticia!
12/08 2026

Se trata de una de las penas más severas en la provincia, por abuso sexual infantojuvenil.

El tribunal riograndense condenó este miércoles a Oscar Antonio Dávila, por abusar sexualmente de las hijas de su pareja a lo largo de 11 años. Como consecuencia de las vejaciones, una de ellas dio a luz a un niño. Había sido denunciado en 2018 pero recién fue detenido en 2025.

El Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Norte condenó el miércoles 12 de agosto a Oscar Antonio Dávila a la pena de 30 años de prisión, al encontrarlo responsable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual gravemente ultrajante, agravados por haber sido cometidos por quien se encontraba a cargo del cuidado de las víctimas y por haberse aprovechado de la convivencia con ellas.

La sentencia fue dictada en Río Grande y se constituyó en una de las de mayor severidad que registra la historia judicial fueguina en materia de delitos contra la integridad sexual de niños y adolescentes.

Dávila, actualmente de 60 años, había sido denunciado por estos hechos en 2018, aunque permaneció en libertad hasta 2025, cuando recién entonces fue detenido. Este miércoles, ocho años después de la denuncia, recibió una condena de tres décadas de prisión.

La pena impuesta por el Tribunal coincidió exactamente con la solicitada durante los alegatos por la representante del Ministerio Público Fiscal, Vanina Cantiani, quien había requerido 30 años de prisión en la etapa de alegatos, al considerar acreditada la responsabilidad penal del acusado por los hechos sometidos a juicio.

EL CASO

La investigación y el posterior juicio permitieron establecer que las víctimas eran dos niñas, hijastras del acusado, que se encontraban bajo su cuidado y convivían con él.

Los abusos sexuales se prolongaron entre los 6 y los 17 años de las menores, atravesando etapas fundamentales de la infancia y la adolescencia de ambas. El carácter intrafamiliar de los hechos y la posición que ocupaba Dávila respecto de las niñas fueron considerados especialmente relevantes al momento de establecer la responsabilidad penal y las circunstancias agravantes.

Uno de los elementos más estremecedores que surgieron durante la investigación fue que, como consecuencia de los abusos sufridos, una de las víctimas quedó embarazada y dio a luz a un niño.

La investigación genética permitió establecer posteriormente que el ADN del niño coincide plenamente con el de Dávila, determinándose de ese modo que el condenado es su padre biológico.

Más allá de las circunstancias específicas acreditadas durante el debate, ambas víctimas arrastraron durante años las consecuencias de una situación de sometimiento que se inició cuando eran niñas y se extendió hasta su adolescencia.

SORPRENDENTE POSTURA DE LA DEFENSA

Conocido el veredicto, el  Defensor Mayor del Distrito Judicial Norte, Mariano Sardi, cuestionó la severidad de la pena aplicada por los jueces Verónica Marchisio, Eduardo López y Juan José Varela. “Es inhumana y desproporcionada”, sostuvo.

El defensor también planteó “la necesidad de garantizar los derechos humanos de su defendido, en el marco de las garantías que corresponden a toda persona sometida a un proceso penal”.

Sardi, en su alegato había pedido al Tribunal que diera por prescriptos los abusos, dato el tiempo transcurrido, y que en función de ello se lo absolviera.

El Tribunal informó que los fundamentos de la sentencia serán leídos el próximo 27 de agosto.

Related