USHUAIA.- Los efectos del ajuste económico comienzan a reflejarse con mayor claridad en la economía cotidiana de Tierra del Fuego. La caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y el creciente endeudamiento de las familias configuran un escenario que ya impacta en la actividad comercial de la provincia y que podría tener consecuencias políticas de cara a las próximas elecciones.
El último Monitor de Opinión Pública de Centrix Consultora reveló que seis de cada diez argentinos se endeudaron durante el último semestre, aunque el dato más preocupante es el destino de esos préstamos. Más de la mitad de quienes recurrieron al crédito lo hicieron para comprar alimentos o afrontar el pago de servicios básicos, una señal de que el financiamiento dejó de utilizarse para inversiones o consumo duradero y pasó a convertirse en una herramienta de subsistencia.
El informe también muestra que el 66% de la población agota sus ingresos antes del día 20 de cada mes, mientras que el 87% considera que actualmente se necesitan dos o más empleos para poder sostener el nivel de vida familiar.
El impacto en Tierra del Fuego
Ese escenario nacional encuentra un correlato aún más marcado en Tierra del Fuego, donde la caída del consumo ya se refleja en las estadísticas oficiales.
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre la base de datos del INDEC y del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, las ventas reales en supermercados fueguinos, acumuladas hasta mayo de 2026, descendieron un 3% respecto del mismo período de 2025 y casi un 8% frente a 2023.
La retracción representó una pérdida de facturación cercana a 976 millones de pesos constantes en apenas cinco meses, afectando principalmente la comercialización de alimentos, bebidas, artículos de limpieza y vestimenta.
Para los especialistas, la explicación se encuentra en el deterioro sostenido de los ingresos de los trabajadores.
El mismo informe señala que el salario real del empleo privado registrado en Tierra del Fuego cayó un 8% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, lo que significó una pérdida acumulada de más de 200.000 millones de pesos en la masa salarial provincial.
Traducido a la economía de cada hogar, los más de 32.000 trabajadores privados registrados dejaron de percibir, en promedio, el equivalente a más de seis millones de pesos en poder adquisitivo durante ese período.
Ese dinero dejó de circular en los comercios de Río Grande, Ushuaia y Tolhuin, profundizando la desaceleración del consumo interno y afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
Endeudamiento para llegar a fin de mes
El deterioro de los ingresos también se refleja en la situación financiera de los hogares. De acuerdo con el relevamiento de Centrix, solo el 9,3% de los argentinos logra ahorrar al finalizar el mes, mientras que la mayoría depende cada vez más de tarjetas de crédito, préstamos personales o mecanismos de financiamiento para cubrir gastos corrientes.
El estudio indica, además, que casi tres de cada diez personas tienen dificultades para pagar los resúmenes de sus tarjetas, un 12% registra atrasos y un 7,7% ya se encuentra en situación de morosidad.
Entre los jóvenes de 18 a 39 años el panorama resulta todavía más complejo. Ocho de cada diez llegan sin dinero al cierre del mes y más del 35% recurrió a mecanismos de financiamiento informal, generalmente con tasas significativamente superiores a las del sistema bancario.
Un escenario con impacto político
Más allá de los indicadores macroeconómicos, distintos analistas advierten que la evolución del poder adquisitivo podría convertirse en uno de los factores centrales de las próximas elecciones.
Incluso entre quienes respaldan al Gobierno nacional, siete de cada diez votantes oficialistas reconocen haber perdido capacidad de compra, una percepción que muestra la distancia entre la desaceleración de la inflación y la realidad que enfrentan las familias al momento de realizar las compras cotidianas.
En Tierra del Fuego, donde el costo de vida suele ubicarse por encima del promedio nacional y el consumo depende en gran medida de los salarios registrados de la industria y el sector privado, la caída del ingreso impacta con mayor intensidad sobre la actividad económica.
Mientras el Gobierno nacional destaca el ordenamiento de las cuentas públicas, los indicadores sociales muestran que una parte importante de ese equilibrio continúa sosteniéndose sobre una reducción del poder adquisitivo. Si esa tendencia no logra revertirse en los próximos meses, el comportamiento del consumo y el humor social podrían convertirse en variables determinantes del escenario electoral, tanto en la provincia como en el resto del país.
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