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08/08 2026

Profesionales de Salud Mental del Municipio de Río Grande explicaron en diálogo con Aire Libre FM, cómo funcionan los grupos terapéuticos destinados a jóvenes y adultos. Señalaron que las dificultades en los vínculos, las redes sociales y un contexto atravesado por distintas crisis pueden profundizar el malestar. “La mayor cantidad de consultas tiene que ver con el sobrepensar”, indicaron.

La ansiedad, el sobrepensamiento, las dificultades para dormir y los problemas para establecer vínculos aparecen cada vez con mayor frecuencia entre las personas que buscan acompañamiento en los dispositivos de Salud Mental del Municipio de Río Grande.

La directora de Prevención y Promoción de la Salud Mental, Paula Gigliotti, junto a la licenciada en Trabajo Social Ana Zsilavecz y la licenciada en Psicología Jorgelina Esandi, explicaron el trabajo que realizan a través de los grupos de escucha y espacios terapéuticos destinados tanto a jóvenes y adultos como a adultos mayores.

“Desde hace ya más de tres años venimos desarrollando dispositivos grupales para abordar todo lo que refiere a la salud mental, tanto en jóvenes como en adultos”, explicó Giliotti.

Con el tiempo, agregó, también comenzaron a incorporar propuestas destinadas específicamente a adultos mayores.

“Veíamos que era una población que tenía una intención de participar y que necesitaba estos espacios de escucha”, señaló.

Para las profesionales, los dispositivos grupales representan además una estrategia para facilitar el acceso de la población a la atención en salud mental y, al mismo tiempo, recuperar algo que consideran cada vez más necesario: el encuentro con otros.

“Se generan también habilidades sociales. Entendemos que hay una dificultad a nivel social para poder relacionarse y vincularse”, plantearon durante la entrevista.

Los grupos permiten que las personas puedan encontrarse, hablar sobre aquello que les sucede y contar con acompañamiento profesional para abordar situaciones que actualmente generan un importante nivel de sufrimiento, entre ellas la ansiedad.

Las dificultades para vincularse

Al analizar por qué cada vez aparecen más inconvenientes en los vínculos, Giliotti sostuvo que no existe una única explicación.

“Hay muchos factores. La realidad es que estamos en situaciones de crisis constantemente: crisis económica, crisis familiares, mucho déficit de valores, de familia, de contención, de escucha”, señaló.

En ese contexto, consideró que muchas personas necesitan espacios terapéuticos que les permitan enfrentar las situaciones que atraviesan.

Los grupos, explicó, presentan una característica particular: permiten reunir durante una hora y media o dos horas a varias personas que atraviesan problemáticas similares y brindarles herramientas para afrontarlas.

En el caso particular de los grupos terapéuticos para abordar la ansiedad, aclararon que quienes participan no son mayoritariamente adolescentes, sino jóvenes adultos que se acercan voluntariamente.

“Cuando los grupos salen, ellos llaman, les interesa y se acercan”, explicaron.

Jorgelina Esandi agregó que las dificultades vinculares también están atravesadas por fenómenos propios de esta época.

“Es muy complejo lo que sucede con el celular, lo que sucede con las redes sociales y el mensaje que hay. Eso también genera ansiedad”, señaló.

Por ese motivo, parte del trabajo que realizan consiste en desarrollar habilidades relacionadas con la comunicación y la gestión de las emociones.

“Trabajamos en generarles herramientas para que puedan tener una mejor calidad vincular”, resumió.

¿Cómo reconocer la ansiedad?

Otro de los puntos abordados fue cómo identificar cuándo la ansiedad comienza a convertirse en un problema que afecta la vida cotidiana.

Las profesionales aclararon primero que la ansiedad forma parte de la experiencia de todas las personas y que no toda manifestación ansiosa constituye necesariamente una patología.

Sin embargo, existen algunas señales que deberían llamar la atención.

Una de ellas aparece cuando situaciones que anteriormente podían afrontarse normalmente comienzan a ser percibidas como amenazas o peligros permanentes.

“Hay muchas personas que podían realizar sus actividades diarias y, en un momento, empiezan a sentir ciertas inhibiciones: les cuesta salir, les cuesta hablar, les cuesta ir a determinados lugares”, explicaron.

También puede producirse el abandono progresivo de actividades que antes formaban parte de la rutina.

Por eso, las profesionales remarcaron la importancia de observar lo que sucede con las personas cercanas.

“Si a un familiar o una persona cercana la vemos más aislada, tenemos que poder mirar al otro”, señalaron.

La ansiedad también puede tener manifestaciones físicas.

“Empezamos a tener manifestaciones orgánicas: nos duele la panza, nos mareamos”, explicó Giliotti.

En esos casos, aclaró que siempre corresponde realizar la consulta médica necesaria para descartar causas físicas. Sin embargo, indicó que síntomas como mareos, contracturas o malestares estomacales también pueden estar asociados a cuestiones emocionales.

El sobrepensamiento, uno de los principales motivos de consulta

Uno de los fenómenos que con mayor frecuencia encuentran en los grupos terapéuticos es el denominado sobrepensamiento.

Se trata de personas que permanecen preocupadas durante largos períodos, vuelven una y otra vez sobre situaciones del pasado o imaginan escenarios futuros que todavía no ocurrieron.

“Vemos algunas manifestaciones como el sobrepensar, estar preocupados permanentemente, imaginar escenarios que no ocurrieron y que probablemente no vayan a ocurrir”, explicó Giliotti.

Aunque esos escenarios sean solamente imaginados, agregó, para la persona que los atraviesa el sufrimiento es real.

“Está angustiada, siente malestar, tiene mucho miedo por escenarios imaginados”, sostuvo.

Esandi describió que ese mecanismo suele llevar a imaginar principalmente desenlaces negativos.

“El sobrepensar te lleva a imaginarte y a sobredramatizar lo que estás pensando, o sobredramatizar el pasado, que es algo que ya ocurrió y estás constantemente volviendo a ese pensamiento o a ese suceso”, explicó.

También puede ocurrir con el futuro.

De esa manera, sostuvo, la persona pierde contacto con lo que está sucediendo en el presente.

“No estás parado donde estás ahora, disfrutando o siendo consciente de lo que está sucediendo en el momento”, indicó.

Según Esandi, este fenómeno representa actualmente uno de los principales motivos que aparecen entre quienes participan de los grupos.

“La mayor cantidad de pacientes tiene que ver con esto, con el sobrepensar, la rumiación”, afirmó.

“No puedo ni dormir”

Una de las consecuencias más habituales aparece durante la noche.

“Te dicen: No puedo ni dormir. Se acuestan y la cabeza empieza a pensar, a maquinar”, explicó Esandi.

El problema luego se traslada al día siguiente.

“El rendimiento no es el mismo, el carácter no es el mismo, el humor no es el mismo y la gestión de emociones no es la misma”, señaló.

Por esa razón, el sobrepensamiento constituye uno de los primeros temas que trabajan en los grupos terapéuticos para ansiedad.

La propuesta incluye comenzar a reconocer aquellos pensamientos que generan malestar y aprender progresivamente a cuestionarlos o modificarlos.

“Hay que hacer el trabajo de cambiar las palabras, cambiar el pensamiento e intentar buscar qué acción o qué pensamiento me lleva a estar así de negativo”, explicó Esandi.

Frente a una problemática que atraviesa diferentes edades, desde el área municipal destacaron la importancia de contar con espacios accesibles donde las personas puedan hablar de aquello que les ocurre antes de que el aislamiento, el miedo o la ansiedad comiencen a condicionar cada vez más su vida cotidiana.

 

(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)

🎙️ Aire Libre FM 96.3 Escuchá la entrevista completa:

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