Comenzó un juicio oral en Río Grande a puertas cerradas, por hechos aberrantes que involucraron a dos menores.
El imputado, de 56 años y de apellido Avila, llegó al debate detenido y decidió no declarar. Según la acusación fiscal, abusó durante más de una década de las dos hijas de quien era su pareja, desde los 6 hasta los 17 años de edad. La Fiscalía sostuvo además que una de las chicas dio a luz un hijo de su padrastro.
El Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Norte comenzó el miércoles último el debate oral, de carácter reservado, contra un hombre de 56 años acusado de haber abusado sexualmente en reiteradas oportunidades de las dos hijas de quien era su pareja, aprovechando la convivencia familiar y el vínculo de guarda que mantenía con ambas menores.
Durante la apertura del juicio, la fiscal Vanina Cantiani leyó la acusación, que atribuye al imputado numerosos hechos calificados como abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual gravemente ultrajante, agravados por haber estado al cuidado de las víctimas.
De acuerdo con la imputación, los episodios habrían comenzado cuando las niñas tenían alrededor de 6 años y se habrían prolongado durante más de una década, hasta que alcanzaron los 17 años de edad.
Uno de los aspectos más dramáticos expuestos durante la audiencia fue que, según la acusación fiscal, una de las jóvenes dio a luz a un hijo como consecuencia de los abusos que le atribuyen al acusado.
Al iniciarse el debate, el imputado —que permanece detenido desde 2025— optó por no prestar declaración, aconsejado por su defensa oficial, a cargo del defensor mayor del Distrito Judicial Norte, Mariano Sardi.
Posteriormente declaró una de las presuntas víctimas, mientras que el testimonio de la otra fue incorporado por lectura luego de que manifestara no encontrarse en condiciones emocionales de enfrentar al imputado en la sala de juicio.
El Tribunal, integrado por los jueces Verónica Marchisio, Juan José Varela y Eduardo López, dispuso un cuarto intermedio hasta el viernes próximo, oportunidad en la que está prevista la declaración de dos psicólogas y una trabajadora social que participaron en la investigación.
Según pudo reconstruirse durante la primera jornada del debate, la investigación avanzó lentamente y recién en 2025 el imputado fue privado de la libertad.
El proceso se desarrolla a puertas cerradas, tal como lo establece la legislación para este tipo de delitos, con el objetivo de resguardar la intimidad y los derechos de las presuntas víctimas.
Hasta el cierre de la primera jornada del juicio no habían surgido referencias durante el debate sobre el eventual conocimiento o la intervención que pudo haber tenido la madre de las jóvenes respecto de los hechos atribuidos al imputado. Ese aspecto no forma parte, por el momento, de las cuestiones ventiladas en el proceso oral.
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