BUENOS AIRES (NA).- La intervención abarcó la puesta en valor de 1.100 metros cuadrados que pertenecían a un sector de check-in en desuso. Las tareas incluyeron el montaje de una nueva cinta de equipajes, la renovación estructural de cerramientos, revestimientos y antecámaras, junto con la colocación de un sistema de iluminación y señalética adaptado a los estándares actuales de confort.
A partir de esta reorganización, la Terminal C mantendrá sus operaciones dedicadas al tráfico doméstico, pero enfocarán sus áreas exclusivamente en los procesos de partida, lo que brindará una mayor amplitud a los pasajeros en las etapas de preembarque.
Emiliano Sotelo, Gerente de Operaciones del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, destacó la relevancia estratégica de la obra:
“Además de generar mayor comodidad en el arribo, esta obra nos permitió liberar un nuevo espacio que será utilizado para ampliar el preembarque para vuelos nacionales y regionales, con nuevas salas de embarque y una mayor capacidad, acompañando el crecimiento de la operación doméstica en el aeropuerto.”
Asimismo, el ejecutivo enfatizó el impacto operativo de estas modificaciones:
“Con esta obra avanzamos en el reordenamiento de los arribos, unificando los provenientes de la región y los internacionales en una misma terminal, permitiendo procesos más eficientes en beneficio de los pasajeros.”
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