Un influyente diario británico cuestionó la política de Londres en el Atlántico Sur.
En un extenso artículo de opinión, The Guardian sostuvo que el Reino Unido deberá retomar en algún momento las negociaciones con Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas y recordó que antes de la guerra de 1982 ambos países mantenían conversaciones para una transferencia acordada del archipiélago.
El prestigioso diario británico The Guardian publicó recientemente una columna de opinión en la que cuestiona la posición mantenida por los sucesivos gobiernos del Reino Unido desde la guerra de 1982 y plantea que las Islas Malvinas ‘‘no podrán seguir siendo británicas para siempre’’.
El artículo, firmado por el historiador y periodista Simon Jenkins, toma como punto de partida la bandera con la inscripción ‘‘Las Malvinas son Argentinas’’ exhibida por jugadores argentinos tras la victoria sobre Inglaterra en la semifinal del Mundial y sostiene que ese episodio vuelve a poner sobre la mesa un conflicto diplomático que Londres mantiene congelado desde hace más de cuatro décadas.
El autor sostiene que ningún territorio heredado del antiguo Imperio Británico puede permanecer indefinidamente bajo soberanía del Reino Unido únicamente por el resultado de un conflicto armado. “Tarde o temprano habrá que negociar”, subraya.
En ese sentido, afirma que mantener la presencia militar británica en las islas implica un importante costo económico para los contribuyentes y considera que, más temprano que tarde, algún gobierno británico deberá tener ‘‘el coraje’’ de reabrir las negociaciones con Argentina.
Uno de los aspectos centrales del artículo consiste en recordar que antes del conflicto bélico de 1982 ambos países mantenían conversaciones sobre una eventual transferencia de soberanía.
Según Jenkins, existían acuerdos que permitían a los habitantes de las islas mantener vínculos cotidianos con el continente argentino, utilizar hospitales, realizar intercambios comerciales e incluso acceder a becas educativas.
El autor sostiene que ese proceso quedó definitivamente interrumpido con la invasión argentina de abril de 1982, a la que calificó de ‘‘manifiestamente injustificable’’, aunque también consideró que la posterior decisión británica de congelar cualquier discusión sobre la soberanía durante más de cuarenta años “constituyó otro error político”.
Si bien el artículo no desconoce el derecho de los habitantes de las islas a expresar su voluntad ni respalda expresamente la posición argentina, sí cuestiona la idea de que el conflicto haya quedado definitivamente cerrado.
Con frecuencia se cita el referéndum celebrado en 2013 en Malvinas, en el que el 99,8 % de los 1.517 votantes respaldó continuar bajo soberanía británica, como si hubiera cerrado definitivamente el debate. La realidad, sostiene el autor, es que tarde o temprano estas colonias terminarán integrándose a sus respectivos continentes.
Para Jenkins, los reclamos argentinos no desaparecerán y la situación actual no resulta sostenible de manera permanente: “Sin la guerra de 1982, probablemente hoy las Falklands habrían alcanzado algún tipo de entendimiento con Argentina, posiblemente bajo un régimen de autonomía garantizado por Naciones Unidas”.
Mientras tanto, las islas continúan congeladas en el tiempo, convertidas en una fortaleza militar aislada, ubicada a miles de kilómetros de la potencia que las protege.
En ese contexto, el periodista británico concluye que el Reino Unido terminará retomando algún tipo de negociación sobre el futuro de las Islas Malvinas, tal como ya ocurrió en las décadas previas a la guerra.
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