El Gobierno nacional había presentado una queja por el paso del buque de guerra inglés HMS Medway por el Estrecho de Magallanes.
“Procedimos conforme al derecho internacional y bajo el principio de “paso inocente”, respondieron oficialmente los ingleses. Además, reiteraron que no reconocerán ninguna observación de Argentina para la circulación de buques militares británicos en la zona austral.
El gobierno del Reino Unido rechazó de manera categórica en las últimas horas la protesta formulada por la Cancillería argentina luego de que el patrullero oceánico HMS Medway, proveniente de las Islas Malvinas, navegara rumbo a la ciudad chilena de Punta Arenas atravesando el Estrecho de Magallanes sin solicitar autorización al Estado argentino.
La respuesta británica ratificó la posición histórica de Londres respecto de la presencia militar en el Atlántico Sur y marcó un nuevo capítulo en la controversia diplomática generada por el desplazamiento de unidades navales británicas en la región.
De acuerdo con la postura oficial del Reino Unido, el buque actuó «en estricto cumplimiento del derecho internacional» y su navegación se encuadró dentro del principio de «paso inocente», previsto en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS).
Fuentes del Foreign Office citadas por la prensa internacional señalaron además que el Reino Unido no reconoce restricciones impuestas por la Argentina en torno a la circulación de naves militares británicas en el Atlántico Sur, posición que mantiene desde hace décadas y que responde a su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
La controversia se originó luego de que la Cancillería argentina presentara una protesta formal por considerar que el tránsito del HMS Medway por aguas jurisdiccionales se realizó sin la autorización prevista por la legislación nacional para el ingreso de buques militares extranjeros.
En su presentación, el Gobierno argentino expresó su «profunda preocupación» por el episodio y sostuvo que la navegación vulneró la normativa vigente, al tiempo que ratificó los derechos soberanos del país sobre las aguas del Atlántico Sur.
Fuentes del Ministerio de Defensa indicaron además que el episodio no constituye un hecho aislado y señalaron que durante los últimos meses se registraron otros desplazamientos de embarcaciones militares británicas vinculadas al dispositivo de defensa instalado por el Reino Unido en las Islas Malvinas.
Según la explicación brindada por Londres, el HMS Medway utilizó una ruta marítima que forma parte de los recorridos habituales de las embarcaciones que operan desde las Islas Malvinas hacia puertos del continente para tareas de abastecimiento, mantenimiento y relevo de tripulaciones.
Mientras Buenos Aires sostiene que toda presencia militar británica en el área constituye una consecuencia de la ocupación ilegítima del archipiélago y cuestiona los movimientos de esas unidades, Londres mantiene inalterable su postura y continúa ejerciendo el control militar del territorio usurpado en 1833.
La controversia adquirió una renovada dimensión diplomática semanas después de que el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas reiterara su llamado a ambos países para reanudar las negociaciones sobre la cuestión Malvinas, una posibilidad que el gobierno británico volvió a descartar al sostener que no modificará su posición sin el consentimiento de los habitantes del archipiélago.
La respuesta británica mantiene sin cambios la posición histórica de Londres respecto del Atlántico Sur y de las Islas Malvinas. En Tierra del Fuego, provincia que constitucionalmente incorpora al archipiélago como parte de su territorio, cada movimiento de unidades militares británicas continúa siendo seguido con especial atención por su impacto político, diplomático y estratégico.
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