La cuestión de las Islas Malvinas volvió a ocupar un lugar destacado en la prensa británica. El columnista de The Guardian Simon Jenkins reclamó que el Reino Unido retome las negociaciones con la Argentina y sostuvo que el actual control británico del archipiélago no puede mantenerse de manera indefinida.
El artículo fue publicado el 16 de julio, después de la victoria de la Selección argentina sobre Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026. Tras el encuentro, jugadores argentinos mostraron una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas”, un gesto que provocó críticas del Gobierno británico y volvió a instalar la disputa fuera del ámbito estrictamente diplomático.
La publicación constituye una columna de opinión firmada por Jenkins, quien desde hace años cuestiona la política británica hacia las islas y propone alcanzar una solución negociada con la Argentina.
Qué dijo Simon Jenkins sobre las MalvinasJenkins tituló su columna con una afirmación directa: las Malvinas “no pueden seguir siendo británicas para siempre”. Su argumento central es que los territorios conservados por el Reino Unido desde su etapa imperial no tienen un derecho permanente a mantener su actual condición.
El periodista sostuvo que la disputa entre Londres y Buenos Aires se prolongó durante demasiado tiempo y que el reclamo argentino no desaparecerá por el simple transcurso de los años. También cuestionó el costo que representa para el Reino Unido la defensa del archipiélago, estimado en más de 60 millones de libras anuales.
Desde su perspectiva, las islas permanecen como una fortaleza militar aislada, protegida por una potencia europea situada a miles de kilómetros. Jenkins consideró que un futuro gobierno británico deberá reconocer esa situación y aceptar nuevamente una negociación con la Argentina.
La columna toma como referencia el reciente entendimiento entre el Reino Unido y España para facilitar la circulación en la frontera de Gibraltar. El autor presenta ese proceso como una muestra de que incluso las controversias territoriales prolongadas pueden abordarse mediante acuerdos diplomáticos.
Las negociaciones que existieron antes de la guerra de 1982Uno de los puntos centrales del texto es el recuerdo de las conversaciones que la Argentina y el Reino Unido mantuvieron durante las décadas de 1960 y 1970.
En 1971, ambos países alcanzaron un acuerdo de comunicaciones que facilitó los viajes entre las islas y el territorio continental argentino. Los habitantes podían acceder a servicios médicos, establecimientos educativos, productos y conexiones aéreas, mientras que ciudadanos argentinos visitaban el archipiélago.
Las conversaciones también incluyeron distintas alternativas para resolver la disputa. Entre ellas apareció la posibilidad de que el Reino Unido reconociera la soberanía argentina y mantuviera durante un período prolongado la administración de las islas mediante un sistema de arrendamiento.
La Cancillería argentina registra que en 1968 llegó a consensuarse un memorándum según el cual el Reino Unido reconocería la soberanía argentina cuando estuvieran garantizados los intereses de los habitantes. Durante los años siguientes se analizaron fórmulas de administración conjunta, cooperación económica y arrendamiento, pero ninguna llegó a concretarse.
Jenkins condenó la decisión de la dictadura argentina de desembarcar en las islas en 1982 y señaló que la acción militar hizo fracasar las conversaciones que todavía estaban en marcha. Sin embargo, afirmó que la guerra no justificaba que el Reino Unido congelara durante más de cuatro décadas cualquier discusión posterior sobre soberanía.
La ONU mantiene vigente el llamado a negociarLa controversia continúa reconocida internacionalmente como una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido.
La Resolución 2065, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1965, identificó la existencia del conflicto e invitó a ambos gobiernos a encontrar una solución pacífica mediante negociaciones bilaterales.
La resolución también estableció que durante esas conversaciones deben considerarse los intereses de los habitantes de las islas. La posición argentina sostiene que esta formulación no equivale a reconocerles un derecho de autodeterminación capaz de resolver por sí solo la controversia territorial.
Desde 1989, el Comité Especial de Descolonización de la ONU analiza anualmente la cuestión y reitera el pedido para que los dos países reanuden las negociaciones sobre soberanía.
La posición oficial del Reino Unido no cambióLa columna de Jenkins produjo impacto por haber sido publicada en un importante periódico británico, pero no representa una modificación de la política del Gobierno de Keir Starmer.
En una declaración oficial pronunciada el 24 de junio de 2026 ante la Organización de los Estados Americanos, el Reino Unido volvió a sostener que cualquier cambio en el estatus de las islas debe contar con el consentimiento de sus habitantes.
Londres utiliza como principal argumento el referéndum realizado en 2013, en el que el 99,8% de los participantes votó a favor de mantener la condición de territorio británico de ultramar. El Gobierno británico afirma que no puede haber negociaciones sobre soberanía sin el acuerdo y la participación de los isleños.
La Argentina rechaza esa interpretación y sostiene que la población fue implantada por la potencia ocupante, por lo que el principio aplicable es el de integridad territorial y no el de libre determinación.
Una postura que Jenkins ya había expresadoNo es la primera vez que Simon Jenkins cuestiona la posición de Londres. En 2022 calificó la soberanía británica sobre las islas como un vestigio imperial y defendió una solución negociada. En octubre de 2024 volvió a referirse al tema tras el acuerdo sobre el archipiélago de Chagos y consideró injustificable el costo de mantener la presencia británica en Malvinas.
La novedad de su última columna está en el momento elegido. La bandera mostrada por los jugadores argentinos convirtió una celebración deportiva en el disparador de una nueva discusión dentro del propio Reino Unido.
Por ahora, no hay señales de que Londres esté dispuesto a modificar su postura oficial. La publicación sí muestra que, incluso dentro de la prensa británica, continúa abierta la discusión sobre cuánto tiempo puede sostenerse el actual control de las islas sin retomar el diálogo reclamado por la Argentina y por las Naciones Unidas.
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