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15/07 2026

Una celebración atravesada por la historia.

En las localidades fueguinas, el partido entre Argentina e Inglaterra se vivió de una manera especial. En Ushuaia, capital de la provincia a la que pertenecen las Islas Malvinas, cientos de personas celebraron en las calles céntricas y luego confluyeron en la Plaza Islas Malvinas, donde quedó en evidencia que la guerra de 1982 sigue siendo parte de la memoria colectiva.

La victoria de Argentina sobre Inglaterra volvió a trascender el resultado deportivo en las localidades fueguinas.  En Ushuaia particularmente, miles de personas se reunieron espontáneamente para celebrar la clasificación de la Selección a la final del Mundial en una noche atravesada por la emoción, la memoria y el sentimiento de soberanía sobre las Islas Malvinas.

La caravana humana, a la par de otra automovilística, comenzó en el centro de la ciudad y terminó en la Plaza Islas Malvinas, donde la ciudadanía improvisó una celebración que tuvo como protagonistas las banderas argentinas, el Himno Nacional y los tradicionales cánticos mundialistas, entre ellos el ya emblemático ‘‘Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar’’, de La Mosca.

Mientras una tenue nevada acompañaba los festejos y las bajas temperaturas parecían pasar inadvertidas, algunos manifestantes incluso escalaron el Monumento a los Caídos en Malvinas para agitar banderas argentinas, exponiéndose a una situación de riesgo en medio de la euforia. Más allá de la celebración futbolística, la escena volvió a poner de manifiesto una realidad que en Tierra del Fuego adquiere una dimensión distinta.

En la previa del encuentro, el director técnico Lionel Scaloni había procurado despojar al partido de cualquier carga extradeportiva al afirmar que se trataba simplemente de un encuentro de fútbol. Sin embargo, en la capital fueguina, el triunfo sobre Inglaterra volvió a demostrar que esa rivalidad sigue atravesada por la historia del país.

‘‘Nunca fue un partido y nada más’’, coincidieron en expresar numerosos vecinos que participaron de los festejos.

Entre ellos, quienes vivieron la Guerra de Malvinas recordaron que en 1982 la amenaza del conflicto no era una noticia distante, sino una realidad cotidiana.

‘‘Los que somos más grandes siempre tendremos presentes aquellos angustiosos días de 1982, los oscurecimientos, las escuelas llenas de soldados esperando ser convocados para embarcar hacia Malvinas y el temor constante de que los ingleses atacaran las poblaciones civiles de Ushuaia y Río Grande. Eso no se va a borrar jamás’’, relató uno de los presentes.

A más de cuatro décadas de la guerra, el triunfo sobre Inglaterra volvió a demostrar que, en la provincia que alberga constitucionalmente a las Islas Malvinas, cada enfrentamiento entre ambos países continúa cargado de un significado que trasciende largamente el fútbol. Porque en toda Tierra del Fuego la memoria de 1982 sigue formando parte de la vida cotidiana y convierte cada victoria frente a Inglaterra en mucho más que una clasificación a una final.

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