En diálogo con Aire Libre FM, Francisco Garay y Juan Carlos Lara, hijos de antiguos pobladores e integrantes de la comunidad riograndense, compartieron recuerdos de la ciudad de su infancia en el marco de los 105 años que Río Grande celebrará el próximo 11 de julio. Junto a la presidenta del Centro de Antiguos Pobladores, Susana Soto, repasaron cómo era la vida en aquellos años, el crecimiento de la ciudad y los cambios que marcaron su identidad.
A pocos días del 105° aniversario de Río Grande, Aire Libre FM continúa con su ciclo de entrevistas a antiguos pobladores y sus descendientes. En esta oportunidad participaron Francisco Garay y Juan Carlos Lara, ambos hijos de pioneros y jubilados del Banco de Tierra del Fuego.
«Extraño el Río Grande de antes»
Francisco Garay reconoció que la ciudad cambió profundamente con el paso de las décadas.
«Ha venido mucha gente con distintas culturas y, la verdad, yo extraño lo viejo: la tranquilidad y la forma en que nos relacionábamos. Hoy hay mucha más indiferencia.»
Criado en la zona de Espora y Bilbao, recordó una infancia marcada por las grandes nevadas y una vida mucho más sacrificada.
«Cuando nevaba fuerte había que abrir la puerta para adentro y sacar la nieve con pala para poder salir. Teníamos agua en tachos, era una vida sacrificada, pero era la que nos tocó vivir.»
También recordó que las viviendas estaban rodeadas de grandes patios y que durante las mareas altas el agua llegaba hasta las casas.
«Cuando subía la marea se inundaba todo y había que sacar las gallinas y los patos para llevarlos a los lugares más altos.»
Una ciudad que cambió para siempre
Por su parte, Juan Carlos Lara llegó a Río Grande en 1969 junto a su familia.
«Veníamos de Bahía Blanca. Éramos ocho hermanos y mi papá había llegado dos años antes a trabajar en la construcción. Nosotros vinimos a buscarlo y terminamos quedándonos para siempre.»
Recordó que desde su casa podía verse el río desde distintos puntos y que la ciudad era completamente distinta.
«No estaba Radio Nacional, escuchábamos radios de Chile y la Ruta 3 todavía no estaba terminada.»
Lara consideró que uno de los grandes puntos de inflexión fue la llegada masiva de habitantes tras el conflicto de Malvinas y el desarrollo industrial.
«Después de 1982 y con la promoción industrial llegó muchísima gente. Fue un cambio enorme que transformó definitivamente a Río Grande y también su cultura.»
El recuerdo de Malvinas
El entrevistado también relató su experiencia personal vinculada al conflicto del Atlántico Sur.
«Soy clase 62. Estudié en el Don Bosco y después me tocó hacer el servicio militar en Vehículos Anfibios, la unidad que participó en Malvinas. Muchas familias fueguinas recibieron soldados en sus casas y nosotros también vivimos esa experiencia.»
Trabajo, esfuerzo y oportunidades
Ambos coincidieron en que aquellos años ofrecían muchas posibilidades de progreso.
«La mayoría de la gente vino buscando trabajo y un futuro mejor. Había oportunidades y pequeños comercios que crecían junto con la ciudad», señalaron.
Lara recordó que su padre fue albañil y participó en importantes obras públicas de Río Grande, entre ellas edificios, dependencias policiales y viviendas.
Mantener viva la identidad
A pesar de reconocer el enorme crecimiento urbano y demográfico, los entrevistados destacaron la importancia de conservar la memoria colectiva de la ciudad.
Las historias compartidas forman parte del ciclo organizado por el Centro de Antiguos Pobladores, que busca rescatar las vivencias de quienes fueron protagonistas del desarrollo de Río Grande y transmitir ese legado a las nuevas generaciones, en vísperas de un nuevo aniversario de la ciudad.
(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)
🎙️ Aire Libre FM 96.3 Escuchá la entrevista completa:Tu navegador no soporta el elemento de audio.
Related