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29/06 2026

La Scaloneta derrotó 3-1 a Jordania, cerró la fase de grupos con puntaje ideal y confirmó que la rotación también ofrece respuestas. Lionel Scaloni administró cargas, observó variantes y preservó a varias de sus figuras antes del inicio de los cruces decisivos. El próximo desafío será Cabo Verde, donde ya no habrá margen para los ensayos.

Había poco en juego desde el resultado y mucho por descubrir. Con la clasificación asegurada y el liderazgo del Grupo J prácticamente encaminado, Lionel Scaloni utilizó el duelo frente a Jordania para responder una pregunta que empieza a definir los Mundiales: cuánto puede sostener Argentina su nivel cuando cambian los nombres.

La victoria por 3-1 dejó al campeón del mundo con puntaje ideal en la primera fase, pero el análisis va bastante más allá del marcador. El cuerpo técnico encontró minutos para futbolistas que habían tenido escasa participación y volvió a comprobar que el funcionamiento colectivo continúa siendo la principal fortaleza de un plantel que parece haber incorporado una identidad inalterable.

Un partido pensado desde el banco

La formación inicial reflejó la verdadera intención de la noche. Scaloni preservó titulares habituales, repartió cargas físicas y les dio la responsabilidad a quienes buscaban demostrar que también pueden ser parte de los encuentros decisivos.

Giovani Lo Celso abrió el marcador con un gran tiro libre y volvió a mostrar que sigue siendo una alternativa confiable en la generación de juego. Lautaro Martínez amplió la diferencia desde el punto penal, mientras varios futbolistas aprovecharon una oportunidad que difícilmente vuelva a repetirse en lo que resta del torneo.

Sin embargo, como también dejó entrever el desarrollo del encuentro, las pruebas no modificaron demasiado el panorama. Hubo rendimientos correctos, respuestas positivas y buenos pasajes colectivos, aunque ninguno terminó de alterar la estructura que Scaloni viene consolidando desde hace varios años.

Messi apareció para cerrar la historia

Con el partido encaminado, Lionel Messi ingresó en el complemento y volvió a dejar su sello. El capitán marcó el tercer gol argentino y estiró una vez más una estadística que parece no encontrar techo.

Su presencia, sin embargo, respondió más a la necesidad de mantener ritmo de competencia que a una urgencia futbolística. La Selección había controlado el desarrollo mucho antes de que el capitán pisara el campo y confirmó que puede resolver partidos sin depender exclusivamente de su figura.

Empieza otro Mundial

Las conclusiones de la fase de grupos son ampliamente favorables. Argentina ganó los tres partidos, mostró solidez defensiva, administró esfuerzos y logró que prácticamente todo el plantel sumara minutos antes del inicio de la etapa eliminatoria.

Ahora comenzará un campeonato completamente distinto. Cabo Verde será el primer obstáculo en los 16avos de final y ya no habrá espacio para las pruebas ni para las rotaciones masivas. La primera misión está cumplida. Desde ahora, cada partido pondrá en juego algo más que un resultado: la continuidad del sueño de defender el título mundial.

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