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09/06 2026

Un estudio elaborado por especialistas de la UBA y el CONICET advierte que el Salario Mínimo, Vital y Móvil atraviesa uno de los peores momentos de las últimas décadas. La pérdida acumulada de poder de compra supera el 39% desde fines de 2023.

El salario mínimo argentino atraviesa una de las etapas más críticas de su historia reciente. Según un análisis realizado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) ya tiene un poder adquisitivo inferior al registrado antes de la crisis de 2001 y debería multiplicarse por tres para recuperar su capacidad de compra original.

Una caída histórica

Los datos muestran que entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 el salario mínimo perdió cerca del 39% de su poder adquisitivo. El deterioro se explica por una combinación de alta inflación y actualizaciones salariales que quedaron sistemáticamente por debajo de la evolución de los precios.

El informe señala que el salario mínimo real se ubica actualmente por debajo de los niveles observados en 2001 y muy lejos de los máximos alcanzados durante la última década. La situación afecta especialmente a trabajadores con menores ingresos y a quienes tienen remuneraciones vinculadas a este indicador.

Impacto en el empleo

El estudio también vincula la pérdida salarial con un escenario de retroceso del empleo formal. De acuerdo con los investigadores, durante el mismo período se registró una reducción superior a los 300 mil puestos de trabajo asalariado formal, tanto en el sector público como en el privado.

Mientras algunos segmentos del empleo privado lograron recuperar parcialmente ingresos reales durante 2025, los salarios del sector público continúan mostrando un fuerte rezago respecto de los niveles previos a la actual gestión.

Un debate abierto

La evolución del salario mínimo vuelve a instalar el debate sobre las políticas de ingresos y el rol del Estado en la protección del poder adquisitivo de los trabajadores. Los especialistas advierten que, sin mecanismos de actualización que acompañen la inflación, la brecha entre ingresos y costo de vida continuará profundizándose, con impacto directo sobre el consumo y las condiciones de vida de millones de argentinos.

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