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26/05 2026

Drogas dentro de la cárcel riograndense.

El planteo surgió durante el juicio contra Simón Molina, condenado este martes por el robo de un remís. El propio acusado reconoció haber recaído en el consumo de cocaína mientras permanecía detenido en la Unidad de Detención N°1 de Río Grande.

El fiscal provincial Jorge López Oribe dio intervención a la Justicia Federal para que se investigue la circulación y comercialización de drogas en la Unidad de Detención Nro. 1 de Río Grande.

El juicio oral y público que culminó este martes con la condena a 6 años de prisión para Simón Molina dejó al descubierto otro tema que volvió a encender señales de alarma dentro del sistema penitenciario fueguino: el ingreso y consumo de drogas dentro de la Unidad de Detención N°1 de Río Grande.

La situación surgió durante el desarrollo del debate, cuando el propio imputado reconoció ante el Tribunal haber sufrido una recaída en el consumo de cocaína hace aproximadamente dos meses, a pesar de encontrarse alojado bajo custodia penitenciaria.

La revelación generó inmediata preocupación y derivó en una presentación formal del fiscal Jorge López Oribe ante la Justicia Federal, teniendo en cuenta que se trata de posibles delitos vinculados al tráfico y suministro de estupefacientes dentro de un establecimiento carcelario.

El caso volvió a poner bajo cuestionamiento los controles existentes en el principal centro de detención de Río Grande, particularmente en relación con el ingreso de sustancias prohibidas a un ámbito cerrado y sometido a vigilancia permanente.

La problemática no es nueva. En distintas oportunidades ya habían trascendido denuncias, investigaciones y versiones vinculadas al ingreso de drogas y otros elementos prohibidos dentro de la unidad penitenciaria, aunque ahora el planteo surgió públicamente en el marco de un juicio oral.

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