Las familias decidieron no mandar a sus hijos a clases ante el riesgo estructural en el edificio de Ushuaia. Denuncian sectores clausurados, falta de respuestas oficiales y reclaman soluciones para garantizar seguridad y continuidad educativa.
La decisión de no enviar a los estudiantes a la Escuela 31 se consolidó en los últimos días a partir del agravamiento de problemas edilicios que, según relataron las familias, llevan años sin solución.
Diana Valdez, madre de un alumno, explicó en radio Provincia que “la situación en la que estamos no es de ahora, es de hace mucho tiempo. Se tomó la determinación desde los docentes de no dar actividad hace ya una semana y dos días, sin clase y sin tareas”.
La preocupación central radica en el estado estructural del edificio. “Está cediendo una parte del colegio, que ya sucedió en 2018, que cedió la parte de la cocina. En este caso está sucediendo lo mismo, está cediendo la cocina, el baño y una parte más”, señaló. A raíz de esto, indicó que “clausuraron la dirección, el baño, la cocina, el laboratorio, varios lugares de un sector de la escuela”.
Aunque desde Educación se habría indicado que las clases podían dictarse con normalidad, las familias resolvieron lo contrario. “Los padres decidimos no enviar a los chicos… se decidió directamente no enviar a ninguno a la escuela y que se trate de solucionar cuanto antes la situación”, afirmó.
La medida se extendió incluso al único curso que mantenía actividad: “Decidimos a partir del lunes no enviarlos… el establecimiento sigue siendo un riesgo para cualquier niño, para cualquier docente”.
Valdez también describió otras falencias en el establecimiento escolar: “Tenemos un gimnasio que fue inaugurado hace diez años y ya hace dos años que no se puede utilizar. Porque se inunda, porque está roto, porque hay grietas”. En ese marco, cuestionó la falta de respuestas: “La directora hizo informes solicitando que se arregle, pero no hubo respuesta”.
La incertidumbre se profundiza ante posibles demoras administrativas. “Dicen que van a hacer una licitación para poder hacer el arreglo, pero todos sabemos que una licitación lleva muchísimo tiempo. Nosotros no podemos esperar 3, 4, 5 meses más”, advirtió. Mientras tanto, remarcó un anhelo común: “Queremos que nuestros hijos estén a resguardo, que estén bien cuidados… no se puede estar en esa escuela”.
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