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03/11 2026

La crisis económica que atraviesa Río Grande comienza a modificar profundamente su mercado inmobiliario comercial. Los elevados alquileres, la caída sostenida del consumo y la proliferación de locales desocupados configuran un escenario que compromete tanto a comerciantes como a propietarios, mientras la venta de fondos de comercio encuentra cada vez menos interesados.

El presidente de la Departamental Río Grande del Colegio de Martilleros, Tasadores y Corredores Públicos de Tierra del Fuego, Ricardo Prinos, describió en ((La 97)) Radio Fueguina una situación que consideró especialmente preocupante: “Hoy el mayor problema que estamos teniendo es que no hay consumo, no hay ventas, entonces es bastante complicado poder sostener los alquileres”.

Los valores inmobiliarios representan una dificultad adicional para quienes intentan mantener sus negocios. Según explicó, en las ubicaciones céntricas existen alquileres de entre 2,5 y 5 millones de pesos mensuales, dependiendo de la superficie y las características del inmueble. Aunque las zonas periféricas ofrecen alternativas más económicas, también presentan menores posibilidades comerciales debido a la circulación reducida de potenciales compradores.

La consecuencia más visible es el aumento de los inmuebles vacíos. Prinos estimó que actualmente existe “por lo menos un 10% de desocupación”, una proporción que contrasta con años anteriores, cuando prácticamente todos los locales céntricos estaban ocupados. La situación alcanza principalmente a las avenidas San Martín y Perito Moreno, además de algunos sectores del barrio Mutual.

El problema excede la dificultad para afrontar los alquileres y comienza a comprometer las posibilidades de recuperar la inversión realizada en los negocios.

Sobre los fondos de comercio ofrecidos en venta, el martillero explicó: “Un fondo de comercio tiene otro ingrediente más que valoriza en el fondo de comercio: los clientes”, un componente cuyo valor resulta difícil de acreditar cuando las operaciones comerciales se desploman.

La falta de compradores también repercute sobre las negociaciones inmobiliarias. Aunque los propietarios establecen los precios, desde las inmobiliarias recomiendan mayor flexibilidad para evitar períodos prolongados sin ingresos. En ese sentido, Prinos consideró: “Es preferible llegar a un buen acuerdo, y no tener el local cerrado por 5, 6, 7 meses, porque eso es una pérdida para el propietario”.

Otra manifestación de la crisis es el crecimiento de las ferias comerciales, utilizadas incluso por comerciantes establecidos que necesitan generar ingresos adicionales. Según describió, “hoy tenemos comerciantes que están en el centro y a su vez se van a la feria para poder seguir sosteniendo las alquileres del centro”, aunque esa alternativa tampoco garantiza resultados satisfactorios.

La combinación de ventas insuficientes, impuestos, servicios y alquileres elevados termina erosionando la continuidad de numerosos emprendimientos. Prinos sintetizó esa realidad al señalar: “Pasan días que no venden nada a los comercios, nada”, y vinculó el deterioro con la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores.

Su diagnóstico final fue particularmente severo: “Creo que Río Grande está en una emergencia económica y esto no hay que dejarlo de ver porque realmente es así. Es bastante preocupante”, concluyó Ricardo Prinos.

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