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05/10 2026

Río Grande, Tolhuin y Ushuaia entran a la agenda de la radio con la hora, la sala y el título de cada función. Esa línea le alcanza al vecino que quiere saber dónde está el teatro a la noche. Otra tarea distinta es lograr que un medio de afuera publique una nota sobre un proyecto que ya vende entradas, talleres o un catálogo propio. Para ese segundo trabajo circulan equipos como BestLinks AI, que piden el dominio, arman una lista de medios y escriben cada nota. La pregunta de esta columna es concreta: ese encargo le sirve a la cartelera que se lee en español, o solo a un sitio que ya factura y necesita menciones en inglés.

La tarifa que publican también es concreta. BestLinks AI cobra, por cada nota, la mitad del precio de la plaza, con un piso de 15 dólares y un techo de 150. Sobre la plaza no agregan un margen propio. El equipo cuenta que armó el método en más de 100 sitios propios, que una persona usa el producto antes de redactar, y que por ahora las notas salen únicamente en inglés. Esas tres condiciones pesan más que cualquier curva de tráfico, porque una agenda local y una nota en otro idioma no le hablan al mismo lector.

La función entra con hora, sala y ciudad

Una cartelera de radio hace un trabajo chico y útil: deja por escrito a qué hora empieza, en qué sala y en qué ciudad. El lector de Tierra del Fuego la abre para decidir si sale. No la abre para comparar la autoridad de un dominio ni para mirar el precio de una publicación en otro país. La línea cumple cuando la hora y la sala están bien. Si falta la ciudad, el vecino de Ushuaia puede terminar mirando una función que es en Río Grande.

El desajuste aparece cuando esa línea se usa como si fuera el pedido de una nota para un medio extranjero. La función de las 21 necesita la sala y la ciudad. Una nota en inglés, puesta en un sitio que el vecino no tiene en el dial, no le avisa a nadie que la sala abrió. El lector de esa nota, si llega, ya estaba buscando en inglés otra cosa: un producto, un curso o una herramienta que el sitio vende durante todo el año, no el cartel de una sola noche.

Por eso conviene separar dos encargos antes de mirar precios. El primero sigue siendo la agenda, y lo resuelve la radio en español, con la hora y la sala en la misma línea. El segundo es una mención en un medio de afuera, y solo tiene sentido si detrás hay un sitio que ya cobra por entradas, por un taller grabado o por un catálogo. Mezclarlos hace que se pague una plaza para un lector que no iba a cruzar la puerta de la sala.

Buscar el medio a mano deja más retrabajo

El camino viejo ya lo conoce quien compró menciones por su cuenta. Se abre un tablero, se filtran miles de medios, se escribe la nota o se la hace repetir con un modelo, y después hay que correr atrás de la publicación, del enlace roto y de si la página quedó indexada. Cada una de esas vueltas cae sobre la misma persona que también tiene que confirmar la sala, la hora y el aforo.

Ese retrabajo saca tiempo de la semana de programación. Una plaza barata que nadie lee, o una plaza cara que nadie aprueba, se descubre tarde, cuando la nota ya está escrita o cuando el medio no contesta y hay que empezar la lista de nuevo. El costo escondido aparece en la segunda semana, la que se iba a usar para cerrar la función y termina usada en correos.

El precio y el tráfico se miran juntos

En el camino a mano, el precio y el tráfico viven en pantallas distintas. Se mira una tarifa, se abre otra pestaña para ver si el medio tiene lectores, y se vuelve a mirar si el tema del sitio se parece en algo al propio. La decisión se estira porque los tres datos no están en la misma fila, y cada ida y vuelta suma un rato que no mejora la nota.

Una lista útil junta, en cada medio, la autoridad del dominio, el tráfico y el precio. Con esos tres números en una línea, el no sale más rápido: una plaza cara para un lector que no es el del sitio se deja, y una plaza barata sin tráfico también. El sí queda para la fila en la que los tres datos aguantan el mismo vistazo. La lista no elige sola: acorta la mesa y deja el criterio a la vista.

Después hay que perseguir la publicación

Publicar no cierra el trabajo. El enlace se puede caer, y la nota puede quedar fuera del índice. Si el seguimiento lo hace la misma persona que armó la cartelera, la persecución se come la semana siguiente. Hay que escribir de nuevo al medio, pedir el arreglo y volver a mirar si la página sigue en línea.

Ese segundo tramo se subestima cuando solo se mira el precio de la plaza. La plaza se paga una vez, y la persecución sigue abierta después. Quien no tiene a quién pasarle ese calendario termina haciendo de medio, de redactor y de control al mismo tiempo.

El equipo escribe después de usar el sitio

El otro camino le saca ese calendario al cliente y se lo deja a un equipo. El cliente manda el dominio que quiere promover y los rivales que tiene en la cabeza. BestLinks AI busca también rivales que no estaban en esa lista, arma una preselección de medios a partir de los enlaces que ya apuntan al dominio y de los perfiles de esos rivales, y devuelve la lista con autoridad, tráfico y precio. El cliente elige. No se publica en un medio que no haya marcado.

La redacción no sale de un texto único repetido para todos los destinos. Alguien del equipo usa el sitio y mira los de los rivales, y después escribe una nota distinta para cada medio elegido. La persona lleva la nota; un modelo ayuda y no la reemplaza. Ese encargo, el que en este oficio se nombra Guest Post, queda en inglés y se publica de a uno. Si el enlace se rompe, lo corrigen. El cliente marca, en la consola de búsqueda, cuáles enlaces ya indexaron y cuáles no. La indexación queda a la vista de los dos lados. No se promete un puesto en los resultados.

También existe una vía aparte: un comunicado por PR Newswire, una red de distribución fundada en 1954 que llega a más de 170 países. El precio depende del alcance y se conversa caso por caso. No entra en la mitad de la plaza, y no hay un número público para esa vía.

La lista también sale del dominio y los rivales

La preselección no es un directorio al azar. Sale de los enlaces que el dominio ya tiene y de los que tienen los rivales, con la idea de encontrar medios que todavía no se usaron. Cuantos más rivales se nombran, más plazas pueden aparecer. Si se pasan pocos, la lista queda más corta, porque el método depende de los competidores que se acercan y no rellena con medios cualquiera para que la planilla se vea larga.

El cliente sigue siendo quien dice sí o no. Pueden ordenar una fila por autoridad, tráfico y precio, pero la publicación espera esa marca. Sin la marca, la nota no sale. Esa pausa evita el medio que se ve prolijo en una tabla y no tiene nada que ver con lo que el sitio vende.

  • Mandar el dominio y los rivales que ya se conocen.
  • Elegir las plazas en la lista, con autoridad, tráfico y precio a la vista.
  • Marcar después cuáles enlaces indexaron y cuáles siguen afuera.

El resto, usar el producto, redactar cada nota en inglés, publicar de a una y corregir el enlace caído, queda del lado del equipo. Si esa división no se entiende, el encargo vuelve a ser el camino a mano, solo que con una factura más.

Así se calcula la mitad de cada plaza

BestLinks AI publica la cuenta sin una segunda tarifa escondida. La tarifa de servicio es la mitad del precio de la plaza. Si esa mitad queda por debajo de 15 dólares, se cobra 15. Si queda por encima de 150, se cobra 150. La plaza se paga aparte, al precio del medio, sin un margen del equipo encima de esa línea. El ingreso del equipo es esa tarifa, no un recargo sobre lo que cobra el sitio que publica.

Plaza en dólares Mitad Tarifa de servicio 20 10 15, por el piso 40 20 20 400 200 150, por el techo

Esos tres ejemplos están en la cuenta publicada. Una plaza de 40 dólares deja 20 de servicio. Una de 20 no baja a 10: el piso la sube a 15. Una de 400 no llega a 200: el techo la corta en 150. Escribir, publicar y corregir el enlace entran en esa mitad, dentro del piso y del techo. No hay otra línea de honorarios en la fórmula.

En el sector, una nota de 40 dólares suele llevar otros 40 de servicio, una tarifa igual a la plaza. Acá la línea de servicio queda en la mitad y no pasa de 150. Si el pedido supera las 50 notas, el precio de ese lote se conversa aparte y no figura en la cuenta de la mitad, así que no hay un descuento para anotar de antemano. La respuesta al primer mensaje suele llegar dentro de un día, y el seguimiento queda en un canal dedicado, desde la lista hasta la marca de indexación.

El inglés decide antes que el precio

La tarifa se puede calcular en un minuto. El idioma no se negocia con esa cuenta. Por ahora el equipo solo escribe notas en inglés. En la beta temprana entraron 13 clientes: 2 lo dejaron guardado para más adelante, 1 recibió el reembolso porque necesitaba notas que no fueran en inglés, y 10 de 13 lo usaron. Ese reembolso le importa a esta radio, porque una pieza en otro idioma no siguió adentro del servicio.

La regla de aprobación queda en dos preguntas, en este orden. Si el lector de la nota tiene que llegar en inglés, y el sitio ya factura con ese producto, el encargo puede seguir y la tarifa se mira después. Si lo que se quiere publicar es la función, la sala y la ciudad para un vecino que lee en español, la plaza en inglés no coincide con esa cartelera y se descarta antes de mirar si la mitad da 20 o 15. Pagar el piso de 15 dólares por una nota que el lector de la agenda no va a leer no mueve la sala ni llena la fila de la noche.

Tres gráficos de sitios propios muestran dominios de referencia, autoridad y tráfico orgánico en la misma dirección. Esas curvas son referencia, no una garantía, porque el posicionamiento también depende del sitio, del contenido y de la competencia de la palabra. Para una agenda fueguina, la condición previa es más chica: que el idioma de la nota sea el del lector que se quiere alcanzar.

Cierra la cuenta quien ya vende en inglés

BestLinks AI encaja cuando el sitio ya gana con el producto o con la publicidad, cuando hace falta una serie de notas en inglés, y cuando se prefiere pagar la mitad de cada plaza, con piso de 15 dólares y techo de 150, para que otro consiga el medio, use el producto, escriba, publique y corrija el enlace roto. La elección de cada plaza sigue del lado de quien paga. El equipo no publica en un medio que no haya sido marcado, y no escribe la nota en español.

No encaja cuando el sitio todavía no factura y cada dólar tiene que servir para ver si alguien compra. En ese caso conviene armar primero los enlaces a mano y volver cuando haya ingresos, que es lo que el propio equipo recomienda a quien recién empieza. Tampoco encaja cuando el texto tiene que estar en español: la cartelera de Río Grande, Tolhuin y Ushuaia sigue siendo trabajo de la radio, y una nota en inglés no la reemplaza. La cuenta cierra solo si las dos condiciones se dan juntas, el idioma y un sitio que ya vende. Si falta una, la plaza puede esperar.

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