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07/10 2026

Después de más de 130 años de crecimiento prácticamente ininterrumpido, Río Grande registra una pérdida de población que coincide con el deterioro del empleo industrial y la actividad económica. Los datos analizados por la consultora Neodelfos muestran 1.750 habitantes menos entre 2024 y 2026 y plantean un interrogante sobre la capacidad de la ciudad para seguir reteniendo familias.

El CEO de la consultora, Leonardo Pérez Bustos, explicó en ((La 97)) Radio Fueguina que el fenómeno pudo detectarse mediante los registros del RENAPER y remarcó su carácter excepcional: “Esto rompe con esa dinámica inercial histórica que tuvo Río Grande los últimos 130 años de manera ininterrumpida”, señaló al describir una evolución históricamente impulsada primero por la actividad petrolera y posteriormente por el régimen industrial.

El perfil de quienes abandonan la ciudad agrega otra dimensión al problema. Pérez Bustos indicó que “cerca del 70% de aquellas personas que ya no están en la ciudad de Río Grande se concentra entre hombres y mujeres desde los 29 a los 34 años”, a lo que se suman niños de entre cuatro y doce años. Se trata, según explicó, de población económicamente activa y familias jóvenes.

La evolución contrasta con Ushuaia, donde durante un período similar la población creció 1,4%. Para Pérez Bustos, una explicación posible aparece en la estructura productiva riograndense: “El 80% de los establecimientos industriales que generan empleo directo en la industria electrónica fueguina tienen asiento en Río Grande”, recordó, y vinculó la retracción con el Decreto 333/25, la apertura de importaciones, la caída del consumo y la pérdida de poder adquisitivo.

Leonardo Pérez Bustos, CEO de Consultora Neodelfos

El deterioro laboral constituye, en ese análisis, una pieza central. Según sostuvo, desde diciembre de 2023 “se perdieron cerca de 14.447 puestos de trabajo registrados formales bajo cualquier tipo de denominación contractual”, mientras que la industria perdió “cerca de entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo directos”. Esa reducción, añadió, repercute sobre toda la economía local porque disminuye la masa salarial disponible para comercios y servicios.

Los efectos ya resultan visibles en distintos sectores. Pérez Bustos mencionó que “se han perdido cerca de 600 empleos en el sector comercial en la ciudad en los últimos dos años y medio” y describió un escenario marcado por cierres de negocios, locales vacíos y crecimiento de las ferias. “Me parece que estamos muy cerquita, diría la vuelta de la esquina, del trueque”, advirtió.

La principal preocupación aparece hacia adelante porque la reducción poblacional se aceleró entre los períodos 2024-2025 y 2025-2026. “De no revertirse esas situaciones, esas políticas que se han implementado, es muy difícil luchar contra un gigante”, consideró, y proyectó que “probablemente sigamos sufriendo la pérdida de habitantes” junto con mayores indicadores de desempleo y pobreza.

Incluso los registros oficiales podrían reflejar el fenómeno con demora debido al tiempo que transcurre hasta que quienes emigran modifican formalmente su domicilio. Por ese rezago administrativo, Pérez Bustos estimó: “En realidad son cerca de 3.000 habitantes menos que tiene la ciudad de Río Grande hoy”.

El diagnóstico termina así excediendo la estadística demográfica. La pérdida de habitantes aparece asociada al debilitamiento de una expectativa histórica basada en empleo, consumo y posibilidades de desarrollo familiar. Pérez Bustos resumió esa situación al advertir que “cuando miramos todos los indicadores, todos dan negativo, no tenés uno que te dé positivo”, mientras identificó la preocupación dominante entre los vecinos: “El desempleo, pasa por la economía. Aquellas personas que tienen empleo observan la pérdida de la capacidad de consumo y el miedo a perder su empleo. Me parece que todo gira en torno al trabajo”.

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