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30/10 2026

El Nasdaq Composite cerró el viernes 30 de octubre con una caída del 2,86%, en una jornada de fuertes ventas de acciones tecnológicas en Wall Street. El retroceso también alcanzó a los principales índices estadounidenses: el S&P 500 perdió 1,82% y el Dow Jones retrocedió 1,09%.

Entre las empresas más afectadas estuvo Intel, cuyas acciones se desplomaron 28,6% después de que sus previsiones de ganancias quedaran por debajo de las expectativas del mercado. Las bajas también golpearon a otras compañías de semiconductores, como AMD, que retrocedió 10,9%, y Nvidia, que perdió 4,2%.

La caída profundizó las pérdidas registradas el jueves, cuando Alphabet, la empresa matriz de Google, había sufrido un retroceso del 12,6% tras presentar sus resultados trimestrales.

Por qué preocupan las inversiones en inteligencia artificial

Detrás de las ventas de acciones aparece una preocupación creciente entre los inversores: las enormes cantidades de dinero que las empresas tecnológicas están destinando a desarrollar inteligencia artificial y la incertidumbre sobre cuánto tiempo necesitarán para recuperar esas inversiones.

Las grandes compañías están ampliando sus centros de datos, comprando equipos y desarrollando infraestructura para sostener sus servicios de inteligencia artificial. Aunque varias continúan registrando buenos resultados comerciales, el volumen de esos desembolsos comenzó a generar dudas sobre su rentabilidad futura.

Amazon es uno de los ejemplos más representativos. Durante el tercer trimestre de 2026, sus ventas aumentaron 12% respecto del mismo período del año anterior, mientras que Amazon Web Services (AWS), su negocio de servicios en la nube, registró un crecimiento del 39%.

Sin embargo, la compañía informó un flujo de caja libre negativo de 42.400 millones de dólares durante los últimos doce meses, principalmente por el incremento de sus inversiones en infraestructura. Este indicador refleja el efectivo que queda disponible después de cubrir las operaciones y las inversiones de una empresa.

Amazon también mantiene una previsión de gastos de capital de aproximadamente 220.000 millones de dólares para 2026, una cifra que muestra la magnitud de los recursos destinados a su expansión tecnológica.

Alphabet presentó un escenario similar. La matriz de Google aumentó sus ingresos trimestrales un 25%, pero registró un flujo de caja libre negativo de aproximadamente 9.100 millones de dólares durante ese período, en un contexto de fuertes inversiones en infraestructura.

El caso de Intel presenta algunas diferencias. Aunque sus ingresos trimestrales crecieron 21%, las previsiones para los próximos meses decepcionaron a los inversores. La empresa también señaló dificultades en el negocio de computadoras personales, por lo que su desplome no puede atribuirse exclusivamente a los gastos en inteligencia artificial.

Qué significa la caída para las empresas y los inversores

Las bajas reflejan un cambio en las expectativas del mercado. El crecimiento de la inteligencia artificial sigue representando una oportunidad de negocio para las grandes tecnológicas, pero los inversores están prestando mayor atención a los recursos necesarios para sostener esa expansión y a los resultados económicos que podrán obtener.

Es importante distinguir entre el precio de las acciones y la situación financiera de las compañías. Que una empresa pierda valor en la Bolsa no significa necesariamente que esté registrando pérdidas en sus operaciones. Amazon y Alphabet, por ejemplo, informaron ganancias en sus últimos balances, a pesar de las preocupaciones por sus inversiones y sus flujos de efectivo.

Estos movimientos también pueden interesar a los inversores argentinos. A través de los CEDEARs, instrumentos que se negocian en el mercado local y representan activos del exterior, es posible invertir en compañías estadounidenses. Sus cotizaciones pueden verse afectadas por las variaciones de las acciones originales, además de factores como el tipo de cambio.

Por ahora, las caídas no demuestran que las inversiones en inteligencia artificial hayan fracasado. La principal incógnita para el mercado es cuánto tiempo necesitarán las grandes tecnológicas para convertir sus desembolsos multimillonarios en resultados que justifiquen esas inversiones. Los próximos balances serán una referencia importante para evaluar esa evolución.

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