La transformación de los procesos productivos en la industria electrónica podría provocar la pérdida de entre 800 y 1.000 puestos de trabajo directos en Tierra del Fuego. Así lo advirtió el secretario General de la Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica de la República Argentina (ASIMRA), Javier Escobar, quien señaló que el impacto alcanzará a operarios, supervisores y personal fuera de convenio.
Al referirse a los cambios que se proyectan en las líneas de producción de electrodomésticos, Escobar explicó que la modificación de los procesos de ensamblado de los equipos de aire acondicionado tendrá un fuerte impacto sobre el empleo y, en consecuencia, sobre la economía de las tres ciudades fueguinas. En este sentido, sostuvo que ya se observa una retracción general de la actividad comercial y turística, con una reducción de puestos laborales que, según indicó, supera el 40%.
La situación también genera preocupación dentro de ASIMRA por las negociaciones con los principales grupos empresarios de Río Grande. Al referirse puntualmente al Grupo Mirgor, Escobar planteó que existe “un grado de alerta supremo por tratarse del conglomerado de mayor volumen operativo y laboral”, a la vez que cuestionó el argumento de mejorar la competitividad frente a un mercado automotriz e industrial en retroceso.
En esta misma línea, sostuvo que “bajo la premisa de ganar competitividad para un mercado automotriz e industrial en declive nacional, se encubren dinámicas extorsivas y el ingreso de componentes totalmente ensamblados desde el exterior”. En la misma línea, apuntó contra la dirigencia política al considerar que existe “una clara complicidad por parte de la clase política, tanto nacional como provincial, al no establecer límites firmes frente a estas pretensiones”.
Frente a la posibilidad de discutir modificaciones en los convenios o condiciones laborales para sostener los niveles de ocupación, el titular de ASIMRA fue tajante. “No nos vamos a sentar a negociar ninguna quita ni pérdida de derechos”, aseguró, y recordó que los trabajadores “ya perdieron un 51% del poder adquisitivo en procesos de congelamiento salarial anteriores”.
A partir de esta situación, Escobar remarcó que el personal “no debe volver a funcionar como variable de ajuste” y valoró la resistencia planteada por el cuerpo de delegados de la UOM, al considerar que permite diferir las cesantías. Sin embargo, advirtió que “las concesiones a las empresas no garantizan el mantenimiento de los empleos”.
Para el dirigente, frente al riesgo de pérdida de puestos de trabajo resulta indispensable que las organizaciones gremiales actúen de manera conjunta. “La organización y la unidad es fundamental”, enfatizó, al considerar que ningún gremio ni partido político por sí solo puede afrontar las medidas impulsadas por el Gobierno nacional.
En este mismo sentido, Escobar sostuvo que la experiencia demuestra que la inteligencia sindical “radica en la cohesión de todo el movimiento obrero frente a embates que van desde la pérdida de puestos de trabajo industriales hasta la aplicación de regímenes de incentivo a grandes inversiones que omiten el desarrollo de la mano de obra local”.
En ese marco, también se refirió al proceso de normalización y reorganización de la CGT regional, sobre el que manifestó expectativas ante la posibilidad de recuperar un espacio de contención y debate. Señaló que una de las prioridades es recuperar la confianza tanto de los trabajadores activos como de los desocupados, “quienes hoy no encuentran referencias sólidas de solidaridad frente a la coyuntura”.
Finalmente, el secretario General de ASIMRA destacó la tarea cotidiana de los delegados y la militancia dentro de las fábricas, particularmente ante un escenario que considera crítico. “Acá no hay margen de error”, concluyó, al instar a los trabajadores a tomar dimensión de la gravedad de la situación y a dejar de lado diferencias internas frente al riesgo de una mayor destrucción de puestos de trabajo en Tierra del Fuego.
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