Nazarena Aguilar, Sofía Torres, Francisco Vargas y Yutiana Rojas, alumnos de la EMEI de Río Grande, hablaron con AIRE LIBRE FM después de obtener el primer puesto en el concurso municipal “Recicla y Gana”. Durante casi un año recolectaron botellas con el acompañamiento de estudiantes de nivel primario, familiares y distintos sectores de la comunidad. El premio fue de $3.250.000 y será destinado, entre otros gastos, a actividades vinculadas con su egreso. La iniciativa permitió recolectar en la ciudad más de 14 mil kilos de materiales.
Lo que comenzó en noviembre del año pasado como una propuesta para juntar botellas terminó convirtiéndose en casi un año de trabajo y en el primer puesto de “Recicla y Gana” para los estudiantes de la EMEI.
El desafío no fue solamente acumular material. Hubo que organizarse, conseguir colaboración, clasificar las botellas y sostener la iniciativa durante meses.
“Venimos trabajando desde noviembre del año pasado, juntando botellas con la colaboración de primaria de nuestra escuela”, contaron los estudiantes durante su visita a AIRE LIBRE FM.
Los alumnos de primaria tuvieron un papel importante. Durante buena parte del año acercaron botellas, muchas de ellas ya preparadas para ser clasificadas, mientras que los estudiantes responsables del proyecto se encargaban de agruparlas y trasladarlas.
La tarea tenía algunas condiciones básicas: retirar las tapas y evitar que los envases llegaran con demasiados residuos.
A mediados de agosto llegó una de las primeras instancias de pesaje. Para ordenar la participación de todas las instituciones, en esa oportunidad podían presentar aproximadamente diez bolsones.
Solo en aquella jornada, la EMEI llevó más de 570 kilos de botellas, poco más de media tonelada.
Pero detrás de ese número hubo una verdadera red de colaboración.
“Empezamos los cuatro con la propuesta. Cuesta a veces un poco motivar al resto y convencerlo de hacerlo, pero de a poco fuimos conectándonos más y haciendo todo juntos”, explicaron.
Familias, conocidos y distintos espacios comenzaron a guardarles botellas. Los jóvenes fueron buscando material en diferentes lugares de la ciudad y, cuando en algún momento parecía más difícil seguir recolectando, encontraban otra manera de continuar.
De pensar en un tercer puesto a convertirse en ganadores
La premiación se realizó un sábado y llegó con sorpresa.
Los estudiantes reconocieron que tenían expectativas, pero no estaban convencidos de alcanzar el primer lugar. El concurso incluía diferentes instancias, cada una con su propio puntaje: pesajes, recolección de otros materiales y distintas consignas.
Mientras se anunciaban los resultados, dos de las alumnas comenzaron a hacer cálculos.
“Íbamos preparadas para un tercer lugar”, recordaron.
El tercer puesto fue anunciado y no era la EMEI. Luego llegó el segundo, que tampoco correspondía a ellos.
“Ahí dijimos: bueno, capaz perdemos. Grabemos por las dudas y, si llegamos a perder, borramos el video”, contaron entre risas.
Pero faltaba anunciar el primero.
Y allí apareció el nombre de la EMEI.
“Estábamos súper contentos y emocionados porque fue casi un año de trabajo”, resumieron.
También destacaron el acompañamiento de docentes, especialmente en aquellos momentos en que mantener el ritmo de la campaña se hacía más difícil.
El premio para el primer puesto fue de $3.250.000, que será distribuido entre quienes participaron y permitirá colaborar con distintos gastos que tendrán los alumnos en su último tramo escolar, como actividades y propuestas vinculadas al egreso.
Pero los chicos remarcaron que la experiencia dejó algo más que el premio económico.
Durante meses, cada botella que no terminó mezclada con los residuos comunes fue parte de una práctica de separación y recuperación de materiales. El concurso logró movilizar a distintas escuelas y sectores de Río Grande y permitió reunir más de 14 mil kilos de materiales reciclables.
Para los alumnos de la EMEI, además, quedó una enseñanza que atravesó toda la experiencia: el objetivo pudo alcanzarse porque el trabajo dejó de ser de cuatro estudiantes y terminó involucrando a compañeros, chicos de primaria, familias y buena parte de su comunidad educativa.
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