La iniciativa capacitará a los equipos de los Centros Municipales de Salud y permitirá incorporar nuevos potenciales donantes al registro de CUCAI. El programa surgió a partir de la experiencia de una familia de la ciudad.
El Municipio de Río Grande puso en marcha un programa destinado a fortalecer la detección temprana de leucemias y ampliar la red de donantes voluntarios de médula ósea. La iniciativa contempla la capacitación de los equipos que trabajan en los Centros Municipales de Salud y la incorporación de nuevos puntos de captación de potenciales donantes.
El programa fue presentado en el Espacio Tecnológico y cuenta con la participación de profesionales de la salud, promotores, enfermeros y referentes provinciales del CUCAI. Además, fue declarado de Interés por el Concejo Deliberante.
Uno de los ejes será que los profesionales de atención primaria puedan reconocer señales de alarma asociadas a las leucemias y orientar a las familias ante posibles casos. El objetivo es favorecer la detección en etapas tempranas y acercar información a la comunidad.
“Queremos que todos los profesionales del Municipio estén formados en la detección precoz de la leucemia y llevar la información a la comunidad”, explicó el subsecretario de Salud, Agustín Pérez.
El segundo eje está vinculado con la donación de células progenitoras hematopoyéticas. Los vecinos que quieran incorporarse al registro de donantes voluntarios podrán hacerlo mediante una muestra obtenida con un hisopado bucal en los Centros Municipales de Salud.
Desde CUCAI destacaron la importancia de ampliar el registro para incrementar las posibilidades de encontrar compatibilidades. Según explicó la referente provincial, Gabriela Borda, alrededor del 25% de los pacientes encuentra un donante compatible dentro de su familia, mientras que el resto necesita recurrir a registros de donantes voluntarios.
La iniciativa tiene además un origen particular. El programa comenzó a tomar forma a partir de la experiencia de Florencia Pérez, mamá de Simón, quien acercó su situación al Municipio y planteó la necesidad de fortalecer la detección temprana.
Una experiencia familiar terminó así transformándose en una propuesta con alcance comunitario. Para Pérez, escuchar las señales y actuar a tiempo resulta central: “La detección temprana no es solo una frase médica, es la frontera exacta entre la vida y la desesperanza”.
El programa busca ahora convertir esa experiencia en una herramienta de prevención y concientización para toda la ciudad, con equipos de salud capacitados y nuevas posibilidades de acceso al registro de donantes.
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