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26/09 2026

El médico fueguino y exministro de Salud provincial Rubén Rafael habló con AIRE LIBRE FM luego de publicar una columna titulada “Muertes absurdas”, motivada por las muertes de los ciclistas Mariano Coronel, en Río Grande, y la doctora “Charo” Zingoni, en Ushuaia. “Me salió de las tripas, no del cerebro”, contó sobre el texto. Reclamó mayor responsabilidad al conducir, controles efectivos e infraestructura vial, pero puso especialmente el foco en algo más profundo: recuperar la empatía y comprender que las calles y rutas son espacios que deben compartirse.

“Me salió de las tripas, no me salió del cerebro”. Con esa frase Rubén Rafael explicó por qué decidió sentarse a escribir después de conocer la muerte de Mariano Coronel, el ciclista de Río Grande fallecido tras un siniestro vial.

Lo sucedido le hizo revivir otra pérdida muy cercana para la comunidad fueguina: la de la pediatra “Charo” Zingoni, también ciclista, fallecida en febrero en Ushuaia. Ambas historias son el punto de partida de la columna de opinión que Rafael tituló “Muertes absurdas”, publicada en Diario Prensa.

“Es una sensación de una mezcla de dolor y enojo provocado por cosas que podían ser perfectamente evitables”, explicó en diálogo con AIRE LIBRE FM.

Para el médico, que además practica ciclismo, detrás de estas tragedias existe una discusión que excede a quienes se movilizan en bicicleta. Habla de cómo se comparte el espacio público, de las conductas al volante y, fundamentalmente, de cómo una persona mira a la otra.

“Hay algo que humanamente nos está sucediendo a las personas. Uno nota como que la gente estuviera falta de humanidad, alejada del sufrimiento del otro”, planteó.

“No se va solamente un ciclista”

Uno de los puntos que más lo indignó fueron algunos comentarios realizados después de los siniestros, en los que se cuestionaba directamente la presencia de ciclistas sobre las rutas.

En su columna, Rafael sostiene que bicicletas y vehículos motorizados deben compartir las vías respetando las normas y cuestiona las maniobras de sobrepaso que ponen en riesgo a quienes pedalean. También reclama mayor control sobre el uso del celular mientras se conduce, las velocidades y el estado de la infraestructura vial. 

Durante la entrevista recordó especialmente una expresión que escuchó después de una de las tragedias: “Uno menos”.

“Ese tipo de comentarios a mí me saca de mí”, reconoció.

Y pidió mirar lo que existe detrás de cada víctima.

“Cuando fallece una persona no se va solamente un ciclista. Se va un papá, se va una pareja, se va un amigo, se va un hermano”, expresó.

Rafael conocía particularmente el dolor provocado por la muerte de Zingoni, colega suya y una profesional muy querida en Ushuaia.

“La doctora Charo Zingoni, una pediatra muy querida, siempre fue ciclista. Nosotros, en honor a ella, hicimos una bicicleteada y la comunidad acompañó. Fue para ayudar a metabolizar un poco el duelo a la familia”, recordó.

Meses después vio las imágenes de los ciclistas acompañando los restos de Mariano Coronel hasta el cementerio en Río Grande y volvió a experimentar aquella misma sensación.

“Me hizo recordar mucho lo que nosotros vivimos en febrero con nuestra colega”, relató.

Rafael también habló desde su propia experiencia como ciclista. Contó que utiliza casco, iluminación y ropa visible, pero señaló que cumplir las medidas de seguridad individuales no elimina todos los riesgos cuando se comparte la ruta con vehículos mucho más grandes.

“El vehículo de motor tiene un montón de carrocería que preserva la vida del automovilista. Pero el ciclista, el paragolpes es el cuerpo”, graficó.

Uno de sus principales reclamos está dirigido a las distracciones al volante. En su columna cuestionó particularmente el uso de teléfonos celulares mientras se conduce y reclamó mayores controles sobre conductas que considera cada vez más naturalizadas. 

“El celular no se contesta en el momento en el cual uno está manejando”, resumió.

También pidió que la infraestructura acompañe: mejores condiciones viales, señalización específica y controles que permitan reducir los riesgos para todos los usuarios de las rutas.

“Esa bronca que sentimos se tiene que transformar en algo positivo. No podemos quedarnos solamente en estar enojados”, sostuvo.

En la columna, Rafael deja una serie de preguntas que trasladó también a la entrevista: cuánto más tiene que ocurrir para modificar conductas y qué responsabilidad le corresponde asumir a cada uno. Su planteo termina llevando la discusión desde las normas de tránsito hacia una idea más básica: volver a reconocer al otro como alguien cuya vida también depende de nuestras decisiones. 

(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)

🎙️ Aire Libre FM 96.3 Escuchá la entrevista completa:

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