RÍO GRANDE – La causa que investiga la muerte de Mariano Coronel, el ciclista de 35 años embestido y muerto sobre la Ruta Nacional N°3, sumó un elemento técnico central: el tacógrafo de la camioneta involucrada registró una velocidad de 85 km/h a las 17:51 del jueves 17, horario que coincide con el momento del siniestro fatal.
El dato fue aportado a la Justicia por la propia empresa Etys, propietaria del vehículo y contratista del sector petrolero. La firma se puso a disposición del Juzgado y entregó los registros del rodado que era conducido por Miguel Adán Monteros, de 48 años.
De acuerdo a la información incorporada al expediente, el dispositivo marcó 85 km/h y, de forma inmediata posterior, la detención total del vehículo.
Hasta ahora, la hipótesis que maneja la investigación es que la camioneta embistió desde atrás al ciclista, que circulaba en el mismo sentido. Sin embargo, aún no se pudo determinar con precisión el punto exacto del impacto.
La incógnita ahora es el límite de velocidadEl registro de 85 km/h abre un nuevo eje de análisis: ¿a qué velocidad se podía circular en ese sector?
En ese punto no hay consenso entre las autoridades consultadas, principalmente por la ausencia total de cartelería vial.
Algunas fuentes indican que el tramo estaría declarado como zona urbana o suburbana hasta el parque industrial de Estancia Violeta, varios kilómetros al norte del lugar del hecho. Otras, en cambio, sitúan el inicio de la zona urbana recién después de la rotonda de Ruta 3 y Circunvalación. En ninguno de los dos casos existe señalización que lo confirme.
La falta de carteles se repite en todo el corredor entre Estancia Violeta y el lugar del siniestro. El único indicador de velocidad cercano está a la altura del chorrillo La Misión, donde se solicita reducir a 80 km/h por el ingreso a la Misión Salesiana. En la recta donde ocurrió la tragedia, incluso, se observan dos postes viales vacíos, sin ningún tipo de señal.
Este vacío de señalización será determinante para la situación procesal de Monteros. Si se establece que los 85 km/h estaban dentro del límite permitido para ruta, el dato podría ser valorado a su favor. Pero a la vez instala otro interrogante para los investigadores: si la velocidad era prudencial, ¿por qué no se pudo advertir y evitar la colisión?
La causa sigue en plena etapa de instrucción, con dos dificultades mayores: no hay testigos directos del choque y las imágenes de cámaras de seguridad relevadas hasta el momento no permiten reconstruir con claridad la mecánica del siniestro. Por esa razón, todavía está en evaluación si se podrá avanzar con una reconstrucción en el lugar.
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