El legislador fijó postura frente al Presupuesto 2027.
El parlamentario de Somos Fueguinos afirmó que el déficit proyectado es de $138 mil millones y aseguró que el rojo mensual para afrontar salarios ronda los $30 mil millones de pesos. “Sin asistencia del Gobierno nacional, la provincia es inviable”, sentenció.
El legislador de Somos Fueguinos, Jorge Lechman, describió un duro diagnóstico sobre la situación económica de Tierra del Fuego y rechazó cualquier aumento de impuestos como mecanismo para afrontar las dificultades financieras de la Provincia.
En declaraciones públicas, sostuvo que el problema excede el conflicto salarial docente y alcanza al funcionamiento general del Estado. Para el parlamentario, la situación de las cuentas provinciales, el déficit, las dificultades para pagar a proveedores y la discusión por el Presupuesto 2027 forman parte de un mismo escenario.
“Si la provincia estuviera atravesando un problema económico solamente para solventar la inversión en educación, estaríamos hablando de algo chico. El tema es que no funciona absolutamente nada”, afirmó.
Lechman cuestionó particularmente que la búsqueda de mayores recursos vuelva a recaer sobre el sector privado. Recordó que en 2013 se aprobó un aporte solidario destinado a salud y educación y planteó que, trece años después, la discusión vuelve a ubicarse en un terreno similar.
“Yo no me voy a transformar en bandido ahora y arruinar lo poco que está funcionando en la provincia acompañando un impuestazo de tal magnitud que lo único que va a hacer es generar más desempleo, más pobreza y más miseria en Tierra del Fuego”, expresó. El legislador puso el foco en la situación del comercio y la industria, sectores que, según sostuvo, tampoco estarían en condiciones de absorber una mayor presión tributaria.
“La provincia está en un estado deplorable, el comercio y la industria están en un estado deplorable. Entonces, ¿qué vamos a hacer? ¿Meterle más presión a lo poco que intenta funcionar, para que terminemos todos tirados en el mismo lugar?”, planteó.
Otro de los ejes de sus cuestionamientos fue el proyecto de Presupuesto 2027 enviado por el Poder Ejecutivo.
Lechman dijo al respecto que el déficit previsto es de $138 mil millones y lo contrastó con un rojo que, según afirmó, actualmente se acerca a los $30 mil millones mensuales solamente para afrontar salarios.
A partir de esos números, cuestionó la forma en que fue elaborado el proyecto y puso en duda que el Ejecutivo haya buscado generar los consensos necesarios dentro de la Legislatura. “Por eso digo que me parece irresponsable la redacción de este Presupuesto. En vez de apuntar a que la oposición quiera ayudar, está hecho para que todo el mundo se plante y diga: ‘Yo esto no lo puedo votar’”, sostuvo.
Consultado sobre la posibilidad de que el escenario derive nuevamente en una reconducción presupuestaria, Lechman fue categórico: “Estoy más que convencido que así va a ser”.
Pese a sus diferencias con el proyecto, consideró que la Legislatura debe avanzar con su tratamiento: “Este Presupuesto hay que votarlo en general porque es una herramienta que el Gobierno provincial debe tener, y después, en particular, cada uno votará a conciencia. Hay legisladores que seguramente querrán acompañar el tarifazo y hay otros que no vamos a acompañarlo”, afirmó.
Lechman también vinculó el deterioro de las cuentas públicas con las dificultades que atraviesan los proveedores del Estado. Según sostuvo, los problemas para cumplir con los pagos forman parte de una situación que viene acumulándose: “Está rota la cadena de pagos hace rato”.
Para el legislador “antes de buscar nuevos recursos mediante impuestos hay que revisar el funcionamiento de la administración. Tienen que ordenar, tienen que dejar de malgastar y tienen que dejar de mal invertir”.
En su diagnóstico, Lechman consideró que “la provincia está en estado calamitoso y su situación económica requiere asistencia del Gobierno nacional porque sin esa ayuda es prácticamente inviable”.
Para el parlamentario la búsqueda de una salida debería ser “ordenar las cuentas y revisar el gasto antes de aumentar la presión sobre quienes sostienen la actividad económica privada”, adelantando su voto negativo a un aumento de la carga tributaria: “No voy a acompañar ningún impuestazo”.
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