RÍO GRANDE.- Durante la última década, la industria fueguina registró un promedio de 9.045 puestos de trabajo registrados y mantuvo un importante nivel de producción, con 5,8 millones de celulares, 3,2 millones de televisores y 1,61 millones de unidades de línea blanca, entre otros productos.
La actividad autopartista también mostró una evolución significativa. En ese período se fabricaron 632.578 unidades, un 42,3% más que en 2023, incluyendo módulos electrónicos, sistemas de audio y componentes para climatización de vehículos.
Estos números reflejan la dimensión alcanzada por un sector que durante décadas tuvo un fuerte impacto en la economía provincial y, particularmente, en Río Grande. La radicación de industrias generó empleo y favoreció la formación de trabajadores especializados en electrónica, electromecánica, producción y mantenimiento.
Una capacidad que puede abrir nuevos caminos
En este contexto, la caída de la actividad registrada durante los últimos años volvió a poner en discusión el futuro del sector. Sin embargo, las capacidades acumuladas permiten pensar la transformación industrial sobre una estructura que ya existe.
La experiencia adquirida en distintos procesos productivos puede aplicarse a nuevos productos y mercados. La fabricación de componentes electrónicos para la industria automotriz es una muestra de ese camino y plantea la posibilidad de ampliar la participación fueguina en cadenas de mayor complejidad.
A esto se suma el desarrollo de proveedores locales y la incorporación de tecnología como herramientas para generar mayor valor dentro de la provincia.
El Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina constituye, en ese sentido, una herramienta destinada a impulsar proyectos productivos, mejorar la competitividad y promover iniciativas relacionadas con ciencia, tecnología, economía del conocimiento y capacitación.
Una base para la próxima etapa
El desafío no consiste solamente en recuperar los niveles de producción de otros años. También aparece la oportunidad de utilizar las capacidades existentes para incorporar nuevas actividades y ampliar la matriz productiva.
Tierra del Fuego cuenta con plantas, equipamiento, trabajadores formados y experiencia industrial. Ese patrimonio constituye una plataforma sobre la cual pueden desarrollarse nuevos productos, proveedores y servicios.
Después de décadas de transformación, la industria fueguina enfrenta ahora un proceso diferente: conservar lo construido, mejorar su competitividad y utilizar ese conocimiento acumulado para generar nuevas oportunidades de producción y empleo.
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