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24/08 2026

La expansión de los perros asilvestrados se convirtió en uno de los principales problemas que enfrenta la actividad ganadera en Tierra del Fuego. El avance de estos animales, que se desplazan sin control por zonas rurales y boscosas, ya no representa solamente una amenaza para los ovinos: también comenzaron a registrarse ataques contra bovinos y terneros.

La problemática fue expuesta por la presidenta de la Sociedad Rural de Tierra del Fuego, Lucila Apolinaire, durante las XXIX Jornadas Ganaderas organizadas por ASOGAMA en Punta Arenas, Chile. En su presentación, describió el escenario que atraviesa la provincia y sostuvo que la situación se encuentra “totalmente descontrolada”.

Según los datos presentados por la dirigente, en Tierra del Fuego habría actualmente entre 20.000 y 30.000 perros asilvestrados. Una de las cifras que refleja el crecimiento del fenómeno corresponde a los registros obtenidos mediante cámaras trampa, que indican un incremento de alrededor del 3,8% mensual, equivalente a un 45,6% anual.

El impacto sobre la producción ganadera resulta especialmente significativo en la actividad ovina. La provincia pasó de contar con 1.340.000 ovejas en 1908 a registrar 317.278 animales en 2025. En ese contexto, alrededor del 70% de los establecimientos dejó de producir ovinos y avanzó hacia la ganadería bovina, una reconversión que implica nuevas dificultades productivas.

Sin embargo, el cambio de actividad no eliminó el riesgo. Los ataques comenzaron a alcanzar también a los bovinos, particularmente a los animales jóvenes. Apolinaire advirtió que ya se registran casos de perros que atacan terneros y recordó, entre otros antecedentes, la muerte de 146 ovinos en la Escuela Agrotécnica Salesiana.

La dirigente también vinculó la expansión de los perros con el crecimiento de las poblaciones urbanas y la falta de control sobre los animales domésticos. En base a los relevamientos citados durante su exposición, se estimó la presencia de 14.361 perros sin control en Río Grande, 8.484 en Ushuaia y 2.888 en Tolhuin.

El problema, además, excede las fronteras provinciales y nacionales. Los perros pueden desplazarse entre distintos sectores rurales sin atravesar controles formales y ya se advierte su presencia en zonas próximas a Porvenir, en la Región de Magallanes. “Los perros no hacen migraciones, no tienen que pasar por un control, pasan por los alambrados”, explicó Apolinaire al referirse al carácter transfronterizo de la problemática.

Si bien desde 2008 la legislación argentina habilita la caza de estos animales en áreas rurales, las características geográficas de Tierra del Fuego dificultan las tareas de control y captura. Por este motivo, actualmente se busca avanzar junto con los municipios en nuevas estrategias que permitan reducir la población de perros asilvestrados bajo criterios de bienestar animal.

Para el sector rural, la dimensión alcanzada por el fenómeno requiere respuestas más efectivas, ya que la presión sobre la producción ganadera se mantiene mientras la población de estos animales continúa creciendo. La situación se da, además, en un contexto en el que Tierra del Fuego permanece declarada en emergencia agroganadera.

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